En junio de 2026, la organización internacional Oxfam ha publicado un exhaustivo informe titulado "Personas, poder, beneficios, planeta: cómo las grandes empresas europeas alimentan la crisis mundial de desigualdad". El documento analiza los mecanismos internos de las 100 principales empresas de Europa en términos de ingresos, seleccionadas a partir de la lista Fortune 500. La principal conclusión del estudio determina que la salud económica de estas corporaciones ha beneficiado de manera desorbitada a los accionistas y a los altos directivos entre los años 2022 y 2024.

De acuerdo con los datos auditados por la organización, la disparidad salarial dentro de las grandes firmas continuó expandiéndose de forma progresiva. En 2024, los directores ejecutivos de estas 100 compañías percibieron una remuneración media de seis millones de euros, lo que equivale a 78 veces el sueldo medio de sus respectivas plantillas, superando el ratio de 74 veces registrado en 2022. La brecha salarial resulta significativamente más acusada en el mercado español, donde los consejeros delegados ganaron, en promedio, 119 veces más que el trabajador común. Al examinar los casos más extremos de desproporción en el continente, la cadena francesa Carrefour lidera la escala con una relación de 361 a 1, seguida de cerca por la británica Compass Group con 352 a 1 y la firma española Inditex con 322 a 1. En el plano de las compensaciones absolutas, Stellantis se posicionó a la cabeza al otorgar 22 millones de euros a su dirección, seguida por la farmacéutica suiza Novartis con 20,3 millones y la británica AstraZeneca con 17,8 millones.

El análisis de Oxfam también pone de manifiesto una marcada visión cortoplacista en la gestión financiera, caracterizada por "la búsqueda de la satisfacción del accionista a toda costa". Entre 2022 y 2024, los inversores recibieron una media del 70% de los beneficios globales de las compañías mediante dividendos y programas de recompra de acciones. La intensidad de este reparto alcanzó niveles extraordinarios en 2024 en firmas como la española Telefónica, con una tasa de distribución del 1.051%, seguida por la petrolera BP con un 997% y Zurich Insurance Group con un 916%. El informe advierte que 22 empresas llegaron a abonar a sus accionistas sumas superiores a sus propios beneficios netos del ejercicio, detrayendo capital directo de las organizaciones, un comportamiento cuya frecuencia aumentó un 69% en el periodo de dos años analizado. Incluso se registraron casos de seis corporaciones, entre ellas Bayer, Deutsche Bahn y Vodafone, que retribuyeron a su accionariado a pesar de haber cerrado el año con pérdidas financieras estructurales.

El estudio vincula esta concentración del beneficio con un debilitamiento de la "gobernanza interna" y una pérdida de peso de la representación laboral. La presencia sindical media en las corporaciones donde existe este mecanismo se redujo del 32,4% en 2022 al 30,3% en 2024. Oxfam denuncia una profunda opacidad en la influencia política de estas corporaciones. Solo el 18% de las empresas facilitó información pública clara sobre sus fondos destinados al lobbysmo e influencia política. A falta de datos internos, el Registro de Transparencia de la Unión Europea muestra que el conjunto de las firmas analizadas gastó un total de 74,6 millones de euros en actividades de lobby ante las instituciones comunitarias en Bruselas durante 2024, promediando 1,1 millones de euros por entidad. Para contextualizar el volumen de dicha influencia, Oxfam señala que el presupuesto anual dedicado por estas firmas a hacer lobby ante la Unión Europea equivale al salario anual de 1.100 trabajadores de esas mismas corporaciones.