El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el pasado miércoles la Encuesta Anual de Estructura Salarial con los datos consolidados del año 2024, ofreciendo una radiografía precisa del estado de los sueldos y la contratación en el Estado español. Los resultados del informe oficial confirman que la devaluación salarial introducida como fórmula para superar la crisis financiera del pasado decenio no se ha recuperado. De acuerdo con los datos del organismo público, el salario mediano se situó en los 24.497,17 euros brutos anuales, lo que significa que la mitad de los trabajadores cobraron menos de 25.000 euros al año, un umbral que en términos netos mensuales se traduce en una remuneración aproximada de 1.350 euros una vez deducidos los impuestos y las cotizaciones sociales correspondientes.

Uno de los indicadores más significativos del informe es el salario más frecuente o salario modal, que en 2024 alcanzó los 16.520,18 euros anuales frente a los 15.574,90 euros registrados en 2023. Esta cifra sitúa el sueldo más habitual muy ligeramente por encima del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en ese mismo periodo fue de 15.876 euros anuales, dejando una diferencia de apenas 644 euros entre ambas variables. La perspectiva histórica recogida por el INE revela un estancamiento estructural profundo, puesto que en el año 2014 el salario modal era de 16.498,50 euros, lo que demuestra un incremento real de tan solo 22 euros a lo largo de toda una década. En aquel año, la distancia respecto al suelo legal era considerablemente mayor debido a que el SMI se situaba en los 9.034,20 euros anuales.

Esta convergencia actual entre el salario más común y el mínimo legal se explica por la estrategia de actualización del SMI implementada en los últimos ocho años, periodo en el que se han multiplicado por cuatro los trabajadores que perciben este nivel de ingresos. Dicha subida responde a las directrices de la Carta Social Europea, que establece que el salario mínimo debe aproximarse al 60% del salario medio de cada país para "corregir las desigualdades". Sin embargo, la evolución del resto de las escalas salariales no ha seguido el mismo ritmo, provocando que casi el 30% de los asalariados concentre actualmente sus ganancias anuales brutas en una franja estricta entre los 16.000 y los 23.000 euros.

Esta coyuntura salarial coincide con un cambio en el comportamiento del mercado de trabajo tras la última reforma laboral, donde el contrato fijo ha comenzado a asumir características propias de la antigua temporalidad, reduciéndose la probabilidad de que un empleo indefinido se mantenga activo durante más de un año del 52,5% hasta el 48%.