Milei impone un salario mínimo inferior al que pedía la patronal
El Gobierno argentino fija el salario mínimo en 219 euros mensuales, por debajo del umbral de indigencia, ligado al coste de cubrir la Canasta Básica Alimentaria de un hogar.
El Poder Ejecutivo de la República Argentina, encabezado por el presidente Javier Milei, ha oficializado la fijación del nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) en 383.800 pesos argentinos mensuales, importe que equivale aproximadamente a 219,04 euros al cambio oficial. La cuantía decretada sitúa la percepción mínima legal por debajo de la línea de indigencia trazada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) para cubrir la Canasta Básica Alimentaria de un hogar. La resolución estatal se ha adoptado tras no alcanzarse un consenso en las deliberaciones tripartitas del Consejo del Salario, integrado por el Estado, las centrales sindicales y los representantes patronales, y resulta paradójicamente inferior al incremento que estaban dispuestos a otorgar las propios patronales del país.
La medida se produce en un escenario de marcada contracción del consumo interno y severo deterioro del poder adquisitivo de las familias. Coincidiendo con la difusión de estas resoluciones laborales, el jefe de Estado argentino acudió a la clausura de la conferencia internacional ‘Vientos de cambio’, un foro económico organizado en el centro de Buenos Aires por la entidad ultraderechista Fundación Libertad y Progreso. Durante su discurso, que se prolongó por más de una hora, el mandatario defendió la orientación de su programa gubernamental y dirigió severas descalificaciones hacia los medios de comunicación y sus trabajadores.
En su alocución, Milei acusó a los profesionales de la prensa de “mentir, actuar de forma brutalmente deshonesta y responder a presupuestos ideológicos de izquierda con el objetivo de perjudicar la acción de su Gabinete”. Entre las expresiones vertidas durante el acto, el mandatario se refirió a los informadores como “basuras con micrófono” y “sicarios”, añadiendo textualmente que “no tienen forma de sostener el relato porque con los datos les estamos ganando por goleada, a pesar de la suciedad de los corruptos periodistas y medios de comunicación que apuestan al fracaso permanente de Argentina”.
En el plano macroeconómico, el jefe de Estado defendió con rotundidad los resultados de su ‘plan de choque fiscal’. Según las cifras expuestas por Milei durante la conferencia, su política económica “ha conseguido recortar la inflación en un 85%”, al tiempo que afirmó que la actividad general “registra signos de crecimiento” y que el índice de pobreza “ha descendido al 28%”.
La retórica presidencial y las cifras oficiales contrastan con la realidad socioeconómica descrita por sindicatos y organizaciones obreras, incluso por consultoras privadas y cámaras de comercio. Desde la llegada de la actual administración a la Casa Rosada a finales de 2023, la aplicación de un severo programa de recorte presupuestario, el recorte de la obra pública y la desregulación de precios en servicios esenciales han provocado el cierre definitivo de unas 30.000 pequeñas y medianas empresas en todo el territorio argentino. Este contexto ha acarreado la destrucción de miles de puestos de trabajo en el mercado formal y un aumento paulatino de los niveles de morosidad en los hogares, cuyos ingresos corrientes resultan insuficientes para afrontar el coste de la cesta de la compra y el pago de suministros básicos.