Corea del Norte registra su tercer año consecutivo de crecimiento económico pese a las sanciones de EEUU
El PIB estimado del país creció un 3,5% en 2025 impulsado por el comercio con Rusia y China. En Pyongyang, que ha duplicado su iluminación nocturna desde 2020, se observan nuevos distritos, productos importados y sistemas de pago digital.
La economía de la República Popular Democrática de Corea ha crecido durante tres años consecutivos, según las estimaciones del Banco de Corea (BOK) recogidas por la agencia Yonhap. De acuerdo con la estimación aproximada, el Producto Interior Bruto real del país aumentó un 3,5% en 2025, después de hacerlo un 3,7% en 2024 y un 3,1% en 2023, superando por primera vez el nivel de 2017. El ingreso nacional bruto nominal se estimó en 48,5 billones de wones (aproximadamente 33.790 millones de dólares), una cifra que equivale al 1,8% del de Corea del Sur, pero que muestra una recuperación clara tras el período de contracción provocado por las sanciones internacionales y el cierre de fronteras durante la pandemia.
El dato del 3,5% no procede de las estadísticas oficiales norcoreanas —que no existen—, sino de un cálculo virtual aproximado del BOK surcoreano. Pyongyang no publica cifras económicas nacionales, ni PIB, ni tasas de inflación, ni datos comerciales desde la década de 1960, por una decisión política de seguridad deliberada. Por tanto, toda la información disponible sobre su economía procede de fuentes externas: inteligencia, datos de aduanas de China y otros socios comerciales, imágenes satelitales, testimonios de visitantes e indicadores indirectos como el brillo nocturno o la actividad portuaria. El BOK, que es la fuente más citada por organismos internacionales, elabora sus estimaciones siguiendo el método del enfoque de producción: recopila datos básicos sobre cantidades producidas en distintos sectores de la economía norcoreana —minería, manufactura, agricultura, construcción, servicios— y los valora utilizando precios y ratios de valor añadido de Corea del Sur, no de Corea del Norte. Esta metodología, que el BOK aplica desde 1992, presenta limitaciones importantes: los sistemas de precios y las técnicas de producción de ambas Coreas son muy diferentes, y el enfoque no logra captar adecuadamente el peso del sector servicios ni la extracción de trabajo voluntario y penitenciario no remunerado que caracteriza al sistema norcoreano. A pesar de estas deficiencias metodológicas, las estimaciones del BOK siguen siendo las más utilizadas.
Los analistas occidentales atribuyen el crecimiento principalmente a la cooperación económica y militar con Rusia, intensificada tras la firma de un tratado de asociación estratégica en junio de 2024. Según estimaciones del Instituto de Estudios Estratégicos de Corea del Sur (INSS), Pyongyang habría obtenido entre 7.700 y 14.400 millones de dólares por la venta de armas y municiones, así como por el despliegue de entre 15.000 y 22.000 soldados en territorio ruso contra las tropas ucranianas, principalmente en Kursk. Bloomberg Economics eleva la cifra total de ingresos extranjeros del país entre 2022 y 2025 hasta los 22.000 millones de dólares. A ello se suma la recuperación del comercio con la República Popular China, que en 2025 alcanzó niveles cercanos a los prepandémicos, con unos 2.740 millones de dólares. También influyen otras fuentes de ingresos como el turismo ruso, las remesas de los trabajadores norcoreanos en el extranjero y los ciberataques para obtener criptomonedas. El sector de la construcción creció un 6,3% en 2025, impulsado por proyectos no residenciales y obras públicas, mientras que la manufactura —especialmente la industria pesada y la producción de armas— aumentó un 6,6%.
Las imágenes satelitales respaldan la recuperación económica norcoreana con datos objetivos. Según el análisis de luces nocturnas del proyecto VIIRS de la NASA-NOAA, la zona iluminada de Pyongyang se expandió de 21.315 hectáreas en abril de 2020 a 50.995 hectáreas en abril de 2026, lo que supone un aumento de 2,4 veces, mientras que el brillo total se multiplicó por 3,4. A nivel nacional, el brillo nocturno promedio en 178 ciudades y condados aumentó un 25,9% entre enero de 2022 y octubre de 2025. El aumento de la iluminación se concentra mayormente en la capital: Pyongyang es ahora nueve veces más brillante que el promedio del resto del país. Los mayores incrementos se registraron en Pyongyang, Wonsan, Sinuiju, Nampo y Kusong. Las imágenes de los satélites Planet Labs y Maxar también muestran un aumento de la actividad portuaria —especialmente en Nampo—, un mayor tráfico de vehículos y una subida de los niveles de contaminación por NO₂ en la capital, indicadores de que hay cada vez más vehículos en circulación, incluidos coches eléctricos importados de China.
Más allá de las imágenes satelitales, este fortalecimiento de la actividad económica ha dejado señales visibles a ras de suelo en Pyongyang. Un reportaje del Financial Times publicado el pasado 21 de agosto describe nuevos distritos enteros de torres de apartamentos a lo largo de la ruta del aeropuerto, tiendas donde se comercializan productos importados como relojes Omega o cosméticos Chanel —procedentes de importadores paralelos que eluden las sanciones— y centros comerciales donde se han visto muebles de IKEA. También circulan teléfonos inteligentes de unos 500 dólares con aplicaciones de taxi y pago por código QR. Rachel Minyoung Lee, del Stimson Center, señala que “Pyongyang se ha vuelto notablemente más rica y orientada al consumo”.
Los analistas también advierten de los límites de la recuperación económica norcoreana. En sus palabras, la mejora se concentraría sobre todo en la capital y en los estratos superiores de la sociedad, mientras que el resto del país vive en condiciones más austeras. El Financial Times reconoce, sin embargo, que este crecimiento está sucediendo sin una transformación estructural del sistema político ni una apertura generalizada de la economía: el Partido del Trabajo de Corea mantiene un control estricto sobre la actividad privada. La sostenibilidad del crecimiento es incierta, ya que depende en gran medida de ingresos relacionados a la cooperación comercial con Rusia y China. Por tanto, la recuperación es real en términos agregados, pero su distribución desigual y su dependencia de factores externos la convierten en un fenómeno frágil. De todas formas, Corea del Norte ha demostrado en estos últimos años que es capaz de crecer económicamente pese a ser uno de los países más sancionados del mundo, desafiando el orden mundial dominado por EEUU y sus aliados.
Esta semana Pyongyang realizó con éxito el ensayo de un “nuevo tipo de sistema de armamento”, según informó la agencia estatal de noticias norcoreana Korean Central News Agency (KCNA). Las pruebas consistieron en dos lanzamientos de misiles balísticos de corto alcance efectuados desde la zona costera oriental de Wonsan hacia el mar del Este. El primer proyectil recorrió aproximadamente 280 millas (unos 450 kilómetros), mientras que el segundo superó las 370 millas (más de 600 kilómetros) de trayectoria. Poco antes, a finales de agosto, el Ejército norcoreano lanzó otra decena de misiles balísticos de corto alcance hacia el mar de Japón, según informó el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur. Los proyectiles recorrieron unos 300 kilómetros desde la región capitalina, en un lanzamiento que se produjo justo un día después de que Corea del Norte desestimara la decisión de EEUU de reducir los ejercicios militares con sus vecinos del sur, una medida que Washington presentó como un “gesto para reanudar el diálogo”. Con esta respuesta, que fue seguida de cerca por Seúl, Tokio y Washington, las autoridades norcoreanas mantienen su doctrina Songun, consistente en priorizar las cuestiones militares, pero esta vez con un crecimiento económico sostenido que dota a la demostración de fuerza militar de un carácter más temible.