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Españoles en la guerra de Ucrania

Al menos 9 muertos identificados y más de 50 desaparecidos, presentados como “voluntarios” pero con contratos en primera línea que superan los 3.000 euros al mes e indemnizaciones de hasta 400.000 euros que muchas familias no llegan a cobrar por falta de cuerpo.

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Imagen de archivo de combatientes canarios, malagueños y gaditanos en Ucrania. Foto: vía El Mundo
Imagen de archivo de combatientes canarios, malagueños y gaditanos en Ucrania. Foto: vía El Mundo

No hay cifras oficiales precisas y actualizadas del Ministerio de Defensa español o de Ucrania sobre cuántos españoles han pasado por el frente. Los reportes periodísticos de 2022-2024 hablan de forma difusa de “decenas” o “unos pocos cientos” de “voluntarios”, con estimaciones de van desde los 100-200 en las primeras oleadas y cifras posteriores más bajas por bajas, retornos y endurecimiento de controles. Rusia afirmó en marzo de 2024 que unos 149 españoles habían llegado a combatir del lado ucraniano y que 56 habían sido “eliminados”, una tasa del 37% que no está verificada de forma independiente y que se publicó vía embajadas rusas. Los medios españoles han identificado al menos 9-10 fallecidos con nombres y apellidos confirmados por autoridades ucranianas o familias, y periodistas y familias hablan de más de 50 desaparecidos o no localizados, con cuerpos en zonas tomadas por Rusia, campos minados o no recuperados. Un seguimiento de voluntarios extranjeros cita incluso alrededor de 17 muertos españoles.

Entre los fallecidos identificados figuran Ángel Adrover, ingeniero de telecomunicaciones de Mallorca, en junio de 2022, el primer caso conocido; Miguel Ortiz Lavín Abuelo, exmilitar de 43 años con experiencia en Afganistán y Mali, cuyo cuerpo fue recuperado e identificado por ADN este año tras casi tres años desaparecido; Pau Heras Mena, de 26 años, jardinero con experiencia previa en Siria, muerto en Avdiivka en diciembre de 2023; Maximiliano Camino Aramuni, residente en Tenerife y de origen venezolano, en febrero de 2024; Sergio Antolín Zunzunegui, infante de marina desertor del Tercio de Armada, de 21 años, en mayo de 2024; Jacobo Campal Crespo, de 50 años y diagnosticado de cáncer terminal, en mayo de 2024; Sergio Martín Correa Topo, exmiembro del Comité Olímpico Español y músico, en mayo de 2024; Albert Jaume Dama, en 2024; Antonio Manuel Gutiérrez Vela, de Málaga, en octubre de 2024; y Juan Luis Amador Matías, de 38 años, exmilitar especializado en drones, muerto el 20 de septiembre de 2025 alcanzado por un dron ruso durante una misión de rescate de heridos en la zona de Zaporiya. Sus compañeros lo dejaron bajo un árbol ante el riesgo de nuevos ataques y las autoridades ucranianas lo declararon desaparecido, lo que complica la repatriación del cuerpo y el cobro de indemnizaciones, según diversos reportajes de 20minutos, El Periódico, El País, El Mundo, EFE y El Español.

Como se puede observar, los perfiles entre los integrantes son variados. La Legión Internacional, creada en febrero/marzo de 2022, acepta hispanohablantes que solo hablen español y sin experiencia militar previa, con edades entre 18 y 60 años. Los contratos suelen ser de 3-6 meses renovables y el salario en primera línea supera con frecuencia los 3.000 euros mensuales, o equivalentes en dólares según zona y rol. En caso de muerte se promete una indemnización de aproximadamente 360.000-400.000 euros, aunque muchas familias denuncian retrasos o denegaciones si no hay cuerpo. La repatriación y las indemnizaciones son un problema porque muchas familias no recuperan el cuerpo por zonas minadas, ocupadas o por decisiones administrativas ucranianas, y sin cuerpo o certificado claro se bloquean los pagos y los trámites de herencia. Incluso existen denuncias de que algunos cuerpos se abandonan o se ocultan para evitar pagos. El caso de Mariano García Calatayud, voluntario humanitario desde 2014, detenido por Rusia en Jersón en 2022, y supuestamente torturado con descargas eléctricas, golpes y perros, y trasladado a Crimea, llevaba más de 40 meses desaparecido a mediados de 2025.

Tres españoles que afirmaban formar “oficialmente parte del Ejército ucraniano”

Un reportaje de El Mundo del 15 de octubre de 2022, titulado El 'tercio español' luchando en Ucrania, recoge el testimonio de Willy, Ruko y Cuervo, tres exmilitares de infantería ligera españoles que llegaron juntos a Ucrania a mediados de agosto de 2022 y que se presentan como “oficialmente parte del Ejército ucraniano”. Willy, de Málaga, dijo que su motivación era “evitar la masacre que estaban cometiendo los rusos”; Ruko, de Cádiz, habló de “la injusticia que está viviendo el pueblo ucraniano”; y Cuervo, canario nacido en Venezuela, destacó su experiencia en “una unidad bastante potente” en España. “Ninguno hemos venido por dinero”, afirmaban los tres, pero a continuación reconocían que ganaban “entre 2.000 y 4.000 euros” que supuestamente gastaban “en mejorar el equipo”. Describieron su función como “mantener posiciones, asalto, limpieza, control de poblaciones y destrucción y eliminación de objetivos”, calificando el frente de “la II Guerra Mundial pero con drones y alta tecnología” y reconocieron haber estado “a menos de 300 metros de los rusos”. Sobre su ideología, respondieron: “Seguramente somos más de derechas, pero de ningún modo nazis”. En la parte superior del edificio en el que posan, justo al lado de la bandera ucraniana, se puede observar la bandera del Ejército Insurgente Ucraniano de la Segunda Guerra Mundial, una organización militar fascista ucraniana y colaboracionista aliada de la Alemania nazi y responsable de crímenes de guerra contra polacos y soviéticos.

Visitas y formación militar a neonazis del Estado español

A principios de septiembre se pudo saber que varios fascistas del Estado español han viajado a Ucrania y que algunos de ellos incluso recibieron formación militar. La organización neonazi Núcleo Nacional publicó el 31 de agosto una imagen en Instagram en la que podía verse a una delegación del grupo fascista en Ucrania, a rostro descubierto en la mayoría de los casos. Varias fuentes y perfiles identificaron a un ciudadano vasco en esa delegación: un joven llamado Aitor, originario de Donostia (Gipuzkoa), que en su día participó en espacios políticos abertzales y que en la fotografía principal aparece armado y llevando una esvástica nazi en el pecho de un chaleco táctico. Según la cuenta de X España en Guerra, fue el propio Aitor quien publicó en su cuenta de Instagram varios vídeos supuestamente grabados en Ucrania en los que se le ve disparando en un lugar desconocido. Hasta el momento se desconocen diligencias de las autoridades españolas contra esta persona.

La presencia española en el bando Ruso, si bien existe, es residual y mucho menos documentada. Rusia ha intensificado campañas de reclutamiento en español dirigidas principalmente a latinoamericanos residentes en el Estado español, con anuncios de “trabajos” que terminan en el frente y promesas incumplidas de salarios, ciudadanía e indemnizaciones. Al igual que en África, hay reportes de engaños, como promesas de “puestos de cocina”. Sin embargo, los españoles no aparecen entre los contingentes extranjeros más numerosos en el lado ruso.

La Legión Internacional se ha reorganizado en 2025-2026 y los batallones de “voluntarios” se integran en brigadas ucranianas regulares para mejorar coordinación y apoyo. Mientras tanto, España continúa adiestrando soldados ucranianos en su territorio en el marco de la misión EUMAM UA de la UE, con más de 7.500 formados. Además, el ordenamiento español no prohíbe alistarse en el ejército ucraniano como voluntario, por lo que, a diferencia de otros contextos, no hay casos de acusaciones de “terrorismo” en la Audiencia Nacional por ir al frente ucraniano. El Gobierno español simplemente “desaconseja” viajar a zonas de combate y ofrece apoyo consular limitado.