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La acampada por la vivienda en Sol exige al Gobierno el ‘decreto Maricarmen’

Cientos de tiendas ocupan el centro de Madrid tras la manifestación del sábado, exigiendo a Sánchez que apruebe el decreto en el Consejo de Ministros del martes: “O cae el rentismo, o cae el Gobierno”.

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Un agente de la Policía Municipal de Madrid acude a intentar retirar las tiendas de campaña en Sol durante los primeros instantes de la acampada por la vivienda. Foto: @DaniGagoPhoto (X)
Un agente de la Policía Municipal de Madrid acude a intentar retirar las tiendas de campaña en Sol durante los primeros instantes de la acampada por la vivienda. Foto: @DaniGagoPhoto (X)

La Puerta del Sol amaneció este domingo convertida en un campamento por la vivienda. Tras la manifestación del sábado, que recorrió Sol, el Ayuntamiento y el Congreso bajo el lema “Ni una Maricarmen más”, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid llamó a acampar frente a la Real Casa de Correos. Por la mañana había alrededor de un centenar de tiendas y unas 500 personas, según la Delegación del Gobierno, y a lo largo del día la acampada creció hasta superar las 300 tiendas por la tarde-noche, con cocina popular, centro logístico, reparto de comida y agua, limpieza organizada y lonas ante la previsión de lluvia.

El detonante de la protesta fue el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años y en silla de ruedas, que residía desde hacía unos 70 años en un piso de alquiler en el barrio de Retiro y que permanece hospitalizada desde el miércoles. El Sindicato de Inquilinas exige al Gobierno español que apruebe el martes en el Consejo de Ministros un real decreto con medidas estructurales, el llamado “decreto Maricarmen”, que incluya contratos de alquiler indefinidos con renovación automática, la moratoria o “el fin de los desahucios sin alternativa habitacional digna”, “la congelación de los alquileres mientras dure la emergencia habitacional” y medidas contra el fraude de los contratos de temporada y por habitaciones. “El martes hay un Consejo de Ministros. Este Gobierno, que se autodenomina progresista, tendrá que demostrar si es capaz de hacerle caso a esta chispa. O cae el rentismo, o cae el Gobierno”, declaró la portavoz Valeria Racu. “Tienen sobre la mesa el decreto Maricarmen. Lo único que tienen que hacer es aprobarlo el martes”, añadió. Consideran que si no se aprueban las medidas indicadas “el Gobierno progresista no tendrá sentido”.

La manifestación del sábado y la acampada han sido organizadas por la Confederación Estatal de Sindicatos de Inquilinas, con presencia en una docena de ciudades, y ha sido apoyada por organizaciones políticas, colectivos, plataformas de afectados y militantes del movimiento de vivienda que llevan años actuando contra el negocio del alquiler. La acampada se organiza de forma asamblearia, con la carpa naranja del Sindicato como epicentro. Allí hubo actividades recreativas, talleres y comidas, que coincidieron con las marchas por la educación pública, y por la noche organizaron unos conciertos con varios artistas. También se proyectó un holograma o vídeo con el rostro de Maricarmen sobre la Casa de Correos.

El Sindicato ha anunciado su intención de resistir al menos hasta el martes y más tiempo si el decreto se considera “cosmético” o insuficiente. El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, indicó que la Policía Nacional “no actúa si no hay disturbios” y que no ha recibido petición formal de desalojo del Ayuntamiento. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, acusó a la Delegación del Gobierno y al Ministerio del Interior de “dejación de funciones” y “absoluta negligencia” y exigió “reponer la normalidad en la Puerta del Sol cuanto antes”. El líder de CCOO, Unai Sordo, mostró su “solidaridad” y llamó a “reforzar la acampada”, mientras Junts condicionó su apoyo a “medidas contra los fondos buitre”. Pedro Sánchez ha pedido “un último esfuerzo” a los partidos y asegura que el Gobierno trabaja “a contrarreloj” para aprobar el decreto. La Coordinadora Juvenil Socialista se sumó a la acampada con un mensaje propio: “Vamos a seguir denunciando al gobierno y a todas las fuerzas políticas que legislan para mantener los intereses del negocio de la vivienda, que protegen a los rentistas, a los bancos y a los fondos de inversión que se enriquecen a costa de nuestra miseria”, reivindicando que “debemos convertir la rabia que estamos sintiendo estos días en las calles en lucha y en organización revolucionaria” y haciendo un llamamiento a “luchar por nuestros salarios y nuestras condiciones de vida, por la superación del capitalismo que nos explota. Es hora de tomar las calles".