China condena a muerte por soborno y blanqueo al expresidente de la automovilística estatal BAIC
La sentencia contra Xu Heyi, que dirigió el grupo público durante casi quince años, incluye la confiscación total de sus bienes personales y la suspensión de la ejecución durante dos años.
Un tribunal de Pekín ha condenado a muerte por los delitos de soborno y blanqueo de capitales a Xu Heyi, antiguo presidente y secretario del Partido Comunista en Beijing Automotive Group (BAIC), uno de los principales fabricantes estatales de automóviles del país. La resolución del Tribunal Popular Intermedio número 3 de Pekín, dictada el 28 de septiembre, fija una suspensión de la ejecución por un periodo de dos años. Además, el fallo penaliza la conducta de blanqueo con dos años adicionales de prisión y una multa de 200.000 yuanes, unificando la pena final bajo la modalidad capital y decretando la confiscación de la totalidad de su patrimonio personal, la transferencia al tesoro público de los beneficios derivados de las prácticas ilícitas y la privación vitalicia de sus derechos políticos, según informó Reuters.
Xu Heyi ocupó la máxima directiva de BAIC desde 2006 hasta su retiro en julio de 2020. Durante sus casi quince años de gestión al frente del capital público automovilístico, el grupo consolidó alianzas comerciales de producción con corporaciones multinacionales como Mercedes-Benz y Hyundai a través de filiales como Beijing Benz, Beijing Hyundai y Fujian Benz, ampliando la capacidad industrial de la firma y situándola en un lugar central en el desarrollo de coches eléctricos. La trayectoria corporativa del ejecutivo se desarrolló en la intersección entre la administración empresarial del sector público, las alianzas internacionales y la estructura institucional del Estado chino, hasta que la investigación judicial interrumpió su impunidad directiva.
La legislación penal de China contempla que la pena de muerte con suspensión de dos años no implica una aplicación ejecutiva inmediata. De acuerdo con el artículo 50 del Código Penal chino, citado por la Fiscalía Popular Suprema, la condena se conmuta habitualmente por cadena perpetua si el condenado no comete un delito intencionado durante dicho plazo de dos años; de realizar una “contribución especialmente relevante”, la pena puede reducirse a 25 años de prisión, mientras que solo en caso de cometer un delito de especial gravedad se ejecuta la pena tras la revisión del Tribunal Supremo Popular. Las agencias que cubrieron la sentencia precisaron que los organismos judiciales de Pekín no detallaron públicamente la cuantía exacta de los montos económicos desviados por Xu Heyi, ni la identidad de los intermediarios implicados en la trama.
El proceso contra el alto cargo se sitúa en la amplia campaña de control e inspección anticorrupción desplegada por la administración de Xi Jinping, popularmente conocida como caza de moscas y tigres, sobre las directivas de las empresas públicas y los sectores estratégicos de la economía, donde el Partido Comunista de China quiere mandar el mensaje de tolerancia cero con la corrupción.