90 años del final de la Larga Marcha
Documentos inéditos y testimonios conmemoran la retirada del Ejército Rojo que aseguró la supervivencia del Partido Comunista Chino y transformó su liderazgo político-militar.
La Larga Marcha fue una maniobra militar estratégica del Ejército Rojo del Partido Comunista de China (PCCh) durante la Guerra Civil China, motivada por la crítica situación en la que se encontraban las fuerzas comunistas frente a las campañas de cerco y aniquilamiento del partido nacionalista Kuomintang (KMT), dirigido por Chiang Kai-shek. Tras resistir varias ofensivas nacionalistas en sus bases de Jiangxi, la quinta campaña de cerco, iniciada en 1933, debilitó gravemente sus posiciones cuando el KMT estableció fortificaciones y bloqueos. Ante el riesgo de quedar rodeados y ser derrotados, la dirección comunista decidió evacuar la región en octubre de 1934 e iniciar una retirada estratégica para preservar sus fuerzas y encontrar un territorio seguro desde el que reorganizarse.
Entre octubre de 1934 y octubre de 1936, las fuerzas comunistas, bajo el liderazgo de Mao Zedong y Zhou Enlai, emprendieron una serie de desplazamientos a través de varias columnas. La principal partió de Yudu, en Jiangxi, con más de 86.000 efectivos y, tras atravesar bloqueos, ríos, montañas y zonas de gran altitud, llegó al noroeste de China dos años después con poco más de 30.000 supervivientes. El recorrido total se estima en unos 12.500 kilómetros. Durante la retirada, la Conferencia de Zunyi (enero de 1935) permitió reorganizar la dirección política y militar del PCCh, donde se vio reforzada la influencia de Mao. Aunque la marcha supuso enormes pérdidas humanas y materiales, fue un paso decisivo para asegurar la supervivencia del movimiento comunista chino y condicionó su posterior desarrollo tanto en la Guerra Civil como en la lucha contra la invasión japonesa.
La escala y crudeza de la operación
Durante dos años, las columnas del Ejército Rojo recorrieron aproximadamente once provincias, cruzaron grandes ríos como el Xiangjiang, el Wujiang, el Jinsha y el Dadu, y atravesaron cadenas montañosas, zonas de gran altitud, praderas y pantanos. Se enfrentaron a bloqueos militares sucesivos, combates, marchas forzadas, escasez de alimentos, frío, enfermedad, fatiga extrema y el reto de mantener la cohesión de unidades numerosas en terreno desconocido; las cuantiosas pérdidas en la columna central son testigo de ello. La superación de esas dificultades se explica en parte por la resistencia física, pero sobre todo por la reorganización política y militar llevada a cabo en Zunyi, la capacidad de adaptación de las distintas columnas y la convergencia final de las tres principales fuerzas del Ejército Rojo en el noroeste en octubre de 1936, que supuso el final de la campaña.
Nuevas investigaciones historiográficas: 5.000 documentos desclasificados y el papel de la mujer
La novedad documental más relevante en el contexto del aniversario es la apertura de más de 5.000 documentos del periodo de la Larga Marcha por parte del Archivo Central de China, según informó Xinhua. Telegramas, informes operativos, publicaciones del Partido, registros de comunicaciones y testimonios sobre la relación entre el Ejército Rojo y la población civil componen el archivo, desconocido en su mayoría hasta ahora. Entre los documentos ahora accesibles figura un relato detallado de la toma del puente de Luding, el 29 de mayo de 1935, uno de los episodios más citados de la campaña, que describe el asalto de 22 voluntarios sobre las cadenas del puente.
Las investigaciones recientes también han ampliado el estudio y el reconocimiento de la participación femenina en la Larga Marcha. El pasado julio falleció a los 105 años Wang Quanying, la última veterana de la expedición. Se estima que unas 3.000 mujeres como ella formaron parte de las distintas columnas, desempeñando importantes tareas de propaganda, enfermería, transporte de heridos, abastecimiento, reconocimiento e incluso combate directo en algunos casos, según documentan los trabajos recogidos por las publicaciones del aniversario.
Exposición inédita
A raíz del aniversario, el Museo Militar de la Revolución Popular China ha inaugurado una exposición conmemorativa en Pekín que reúne 1.061 piezas (875 objetos y 186 documentos), de las cuales más de 300 se muestran por primera vez. Según el propio museo, muchas proceden de recopilaciones de relatos orales de quienes participaron en la marcha. La muestra forma parte de un programa conmemorativo más amplio que incluye otra exposición en el Museo de Historia del PCCh, con 230 documentos, varios de ellos inéditos.
La exposición del Museo Militar reúne objetos que reconstruyen la memoria de la marcha en su dimensión cotidiana y material del Ejército Rojo, como la mitad de un cinturón de cuero cuya otra parte fue consumida por un soldado durante la travesía. También se exhibe el periódico Jiebao (“Boletín de la victoria”), editado por la oficina central del Partido en Shanghái, del que se conservan 40 números publicados entre 1933 y 1935.
La Larga Marcha en la memoria colectiva
El episodio histórico ocupa un lugar central en la memoria colectiva china, que a partir de la experiencia de la Larga Marcha ha ido componiendo un relato de resistencia, sacrificio, organización, superación colectiva y renacimiento tras el denominado Siglo de Humillación.
En cuanto a la divulgación internacional de la Larga Marcha, se debe en gran medida al reportaje del periodista estadounidense Edgar Snow, publicado en Red Star Over China en 1937. Snow fue el primer reportero occidental en realizar una crónica completa de la historia del PCCh y la Guerra Civil sobre el terreno. También fue el primer periodista occidental en entrevistar al presidente Mao.