China acelera su inversión científica: crecimiento mínimo del 7% anual en I+D hasta 2030
Las universidades e institutos chinos han superado por primera vez a los centros occidentales en la clasificación de la revista ‘Nature’; el país ya se sitúa a la cabeza del gasto científico mundial en I+D en paridad de poder adquisitivo.
La República Popular China está redefiniendo la estructura de la producción científica internacional y ya lidera el gasto mundial en Investigación y Desarrollo (I+D) en paridad de poder adquisitivo. En 1978, la producción científica del país asiático representaba únicamente el 0,02% del total mundial, con menos de 120 artículos publicados en revistas internacionales según la base de datos Scopus. Menos de cinco décadas después, las universidades e institutos chinos han superado por primera vez a los centros occidentales en la clasificación Nature Index, que analiza las publicaciones en 178 revistas de ciencias naturales, aplicadas, sociales y de la salud.
El crecimiento del presupuesto destinado a I+D en China se ha multiplicado por cien durante las últimas tres décadas, registrando un incremento medio superior al 10% anual en el último decenio, de acuerdo con los datos oficiales del Gobierno chino citados por la revista Nature. En 2024, ajustado por paridad de poder adquisitivo (PPA), el gasto bruto en I+D de China superó al de EEUU, según las cifras recopiladas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La planificación estatal china fija un aumento mínimo del 7% anual en la inversión global en I+D entre 2026 y 2030. Por el contrario, la Administración estadounidense encabezada por Donald Trump promueve reducciones presupuestarias para el sector investigador.
El impulso estatal en sectores estratégicos se materializa en la financiación directa a la industria tecnológica y la ciencia aplicada. En 2014, el Gobierno chino creó un fondo de inversión estatal para la industria de semiconductores dotado inicialmente con 100.000 millones de yuanes (16.300 millones de dólares). Tras las restricciones impuestas por EEUU a la venta de chips avanzados a China en 2022, la tercera fase de este fondo, activada en 2024, podría movilizar 344.000 millones de yuanes (unos 50.000 millones de dólares) destinados a la producción de equipamiento y diseño de semiconductores.
En la industria de la inteligencia artificial, la empresa DeepSeek, con sede en Hangzhou, lanzó a principios del año pasado un modelo de lenguaje de gran tamaño (LLM) con prestaciones comparables a los desarrollados por las corporaciones tecnológicas estadounidenses, habiendo utilizado una fracción de su coste y menores recursos de computación. Asimismo, la inversión en el programa espacial permitió completar en 2022 la estación Tiangong, alunizar por primera vez un vehículo explorador en la cara oculta de la Luna y planificar el envío de taikonautas a la superficie lunar para el año 2030 y una misión a Marte en 2028 para retornar muestras a la Tierra para 2031.
A pesar de los incrementos presupuestarios, el sector aún enfrenta numerosos desafíos y contradicciones el país asiático. La financiación destinada a la investigación básica aún representó el 7,08% del presupuesto total de I+D en China el año pasado, por debajo del objetivo del 8% fijado en el plan quinquenal anterior y lejos de las proporciones registradas en EEUU (14,4%), Corea del Sur (14,7%) o Japón (11,6%), según cálculos de Chris Martin, presidente de la Explorative Science Foundation. Además, las evaluaciones académicas vinculadas al volumen de publicaciones han generado problemas en la integridad del trabajo investigador: una investigación de la revista Nature sobre retractaciones de artículos científicos entre 2014 y 2024 reveló que casi el 60% de los trabajos retirados incluía a autores afiliados a instituciones de China.