EEUU, China y el Golfo reducen sus exportaciones de combustible y empujan a Europa hacia una crisis energética
La dependencia europea del diésel importado y el parón de las refinerías extranjeras encarecen los derivados del petróleo a las puertas del invierno.
Las principales empresas petroleras del mundo y las refinerías de Estados Unidos, China y el Golfo Pérsico han reducido drásticamente sus ventas de combustibles refinados hacia Europa, provocando un repunte en los costes de la energía a escala mundial. En cuestión de horas, el precio del barril de petróleo crudo de referencia Brent superó la barrera de los 100 dólares en los mercados financieros, registrando una subida superior al 4 %. El encarecimiento responde a la decisión corporativa y gubernamental de priorizar el abastecimiento doméstico en los países productores frente a las necesidades de las economías importadoras.
En China, la petrolera estatal PetroChina canceló este miércoles varios envíos de gasolina y combustible para aviación previstos para octubre que había contratado durante las dos semanas previas. Asimismo, la refinería privada Zhejiang Petrochemical rehusó programar envíos de derivados durante esta semana, según reportó la agencia Reuters. Analistas del sector comercial confirmaron que estas empresas restringen la oferta exterior para resguardar sus propios inventarios energéticos ante la llegada del invierno. En palabras de June Goh, analista sénior de Sparta Commodities, "la prioridad de China siempre ha sido la seguridad energética interna; por ello, incluso en medio de un aumento visible en la compra de crudo, esto no se traduce necesariamente en un incremento de las exportaciones de productos refinados".
Esta retención de oferta se produce tras la cumbre celebrada la semana pasada entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, en la que Washington solicitó a Pekín auxilio para estabilizar el mercado internacional de derivados. Sin embargo, los datos del sector muestran que las refinerías estadounidenses mantienen una posición de dominancia sobre el mercado europeo, vendiendo volúmenes de diésel a la Unión Europea y el Reino Unido cercanos a sus máximos históricos. Esta dinámica convierte a la población europea especialmente vulnerable las decisiones comerciales y geopolíticas de las corporaciones norteamericanas y de la Casa Blanca, sobre todo después del corte de buena parte de las importaciones rusas.
El analista de materias primas Javier Blas, de la agencia Bloomberg, señaló que "Europa se encuentra atrapada por todos los frentes cuando se trata de productos refinados —en particular el diésel—" y calificó la reacción de los Gobiernos europeos como de tener "la cabeza en la arena". Blas detalló que, mientras el tráfico de crudo en el Golfo Pérsico recuperó el 80 % de los niveles previos a la guerra de EEUU e Israel contra Irán, las exportaciones de derivados refinados (gasolina, combustible de aviación y diésel) desde los países del Golfo permanecen estancadas en torno al 50 % de sus niveles habituales.
La acumulación de estos cuellos de botella en la distribución energética internacional ya genera paralizaciones operativas. En el puerto chino de Zhoushan, decenas de buques de transporte marítimo permanecen varados sin acceso a combustible para repostar. La escasez de oferta elevó el margen de beneficio que obtienen los grupos petroleros por procesar diésel en Asia hasta los 76 dólares por barril, su nivel más alto de la semana, encareciendo directamente el coste final de los carburantes y de la calefacción para las familias a las puertas de la temporada invernal.