Christa Pike sobrevive a una ejecución fallida en Tennessee tras dos dosis de pentobarbital y siete agujas
La única mujer en el corredor de la muerte del estado sigue hospitalizada, sin poder mover los brazos; el gobernador suspende todas las ejecuciones de 2026 y ordena una revisión independiente.
Christa Gail Pike, de 50 años, sobrevivió el pasado 30 de septiembre a un intento de ejecución fallido en la Riverbend Maximum Security Institution de Nashville (Tennessee, EEUU) y permanece hospitalizada en el Vanderbilt University Medical Center. En estos momentos está consciente, habla de forma limitada, se muestra “enfadada y confundida” y sigue esposada y encadenada a la cama. Presenta neumonía, un coágulo de sangre en un brazo, imposibilidad de tragar (no come por sí misma) y ausencia de función en ambos brazos, extremadamente hinchados y dañados. Su pronóstico es aún incierto y se espera una larga recuperación. Pike fue la mujer más joven condenada a muerte en la era moderna de la pena capital en Estados Unidos, sentenciada a los 20 años, y es la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee.
El intento de ejecución debía convertirla en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años, desde 1819, y la única por un delito cometido a los 18 años en la era moderna del estado. Por la mañana, el Sexto Circuito de Apelaciones concedió una suspensión de última hora por 2-1, por argumentos relacionados con el abuso infantil. Por la tarde, el Tribunal Supremo de Estados Unidos levantó la suspensión, con el rechazo de las tres juezas de tendencia “liberal” (en el sentido anglosajón del término). Por la noche le administraron dos dosis completas de pentobarbital, el protocolo de un solo fármaco. Durante más de una hora se intentó sin éxito colocar vías intravenosas: al menos siete agujas solo en el brazo izquierdo, una de ellas salió doblada. Sus abogados sostienen que los problemas con las vías hicieron que el fármaco se filtrara en los tejidos en lugar de entrar correctamente en el torrente sanguíneo. Pike se quejó: “Mi brazo se siente como si fuera a estallar”. Testigos presenciales afirman que se la oyó llorar, gemir, roncar y moverse. Tras dos dosis, seguía con signos vitales y fue trasladada de urgencia al hospital. Es el segundo intento fallido de ejecución en Tennessee en cinco meses, después del de Tony Carruthers en mayo. Ha sido descrito por expertos como un fracaso extraordinario y posiblemente sin precedentes.
El pentobarbital, un barbitúrico que en dosis altas deprime el sistema nervioso central hasta causar paro respiratorio y colapso circulatorio, se ha convertido en el fármaco principal de las ejecuciones en EEUU tras el desabastecimiento del tiopental sódico, provocado por el boicot de los fabricantes europeos a la venta de medicamentos para uso letal. Tennessee adoptó el protocolo de un solo fármaco con pentobarbital entre 2024 y 2025, después de haber usado durante años una combinación de tres drogas (midazolam, vecuronio y cloruro de potasio) que también fue criticada por su riesgo de causar dolor y sufrimiento innecesarios
Pike creció en un entorno de pobreza extrema, abandono, violencia doméstica y abusos sexuales reiterados. Estuvo expuesta prenatalmente al alcohol, con posible trastorno del espectro alcohólico fetal y daño cerebral orgánico; sufrió abusos sexuales desde la primera infancia por el novio de su abuela paterna, que se prolongaron hasta la edad preescolar; fue violada a los 11 y a los 17 años, esta última por un desconocido que la arrastró a un bosque; sufrió maltrato físico y emocional por parte de varios compañeros de su madre y familiares; e intentó suicidarse a los 12 años. Fue diagnosticada posteriormente de trastorno bipolar no tratado, TEPT severo, disociación y daño cerebral, diagnósticos que no se presentaron plenamente en el juicio. Expertos como la doctora Bethany Brand la describen como un caso de trauma “extraordinariamente severo”, superior al 99% de la población estadounidense. En 1993 se incorporó al programa Job Corps de Knoxville, Tennessee. El 12 de enero de 1995, Colleen Slemmer, de 19 años y compañera en Job Corps, fue asesinada por celos: Pike creía que Slemmer intentaba “robarle” a su novio Tadaryl Shipp, entonces de 17 años. Pike, Shipp y Shadolla Peterson, de 18 años, atrajeron a Slemmer a una zona boscosa abandonada cerca del campus de la Universidad de Tennessee con el pretexto de “hacer las paces” y fumar marihuana. Durante aproximadamente 30 minutos, Pike y Shipp la golpearon, cortaron, torturaron y mataron brutalmente. El motivo declarado fueron los celos. Pike siempre ha reconocido su participación, aunque en un primer momento alegó que solo querían “asustarla”.
Fue arrestada el 14 de enero de 1995, juzgada en 1996 y condenada el 30 de marzo de 1996 a pena de muerte, entonces por electrocución, más 25 años por “conspiración”. Había rechazado un acuerdo de culpabilidad que le habría garantizado cadena perpetua sin libertad condicional. Tadaryl Shipp fue condenado a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional, no elegible para la muerte por su edad, y le denegaron la libertad condicional en octubre de 2025. Shadolla Peterson se declaró culpable de ser cómplice después del hecho y recibió libertad condicional tras testificar contra Pike. El jurado no recibió evidencia completa de los abusos infantiles, el trauma ni las enfermedades mentales de Pike, lo que sus abogados actuales consideran defensa ineficaz. La condena fue confirmada por el Tribunal Supremo de Tennessee en 1998 y múltiples apelaciones estatales y federales fueron rechazadas hasta 2019. En 2001 y 2002 solicitó y luego retiró ser ejecutada. En 2001 intentó estrangular a otra reclusa, Patricia Jones, con un cordón de zapato, y fue condenada a 25 años adicionales por intento de asesinato. En 2012 se descubrió un plan de fuga que involucraba a un guardia y a un corresponsal externo, sin que se le imputaran cargos. Estuvo en aislamiento casi total durante casi 30 años, hasta un acuerdo de 2024 que igualó sus condiciones a las de los hombres en el corredor de la muerte. Fue tratada con medicación para trastorno bipolar y TEPT, practica pintura y ayuda a otras reclusas. Este año se han agotado casi todas las vías de recurso. El gobernador Bill Lee denegó la clemencia el 28 de septiembre y el Tribunal Supremo de EEUU rechazó la última petición de suspensión el 29 de septiembre.
Tras el intento fallido, el gobernador Bill Lee calificó el episodio de “tragedia” y “profundamente perturbador”, suspendió todas las ejecuciones restantes de 2026 y ordenó una “revisión independiente” dirigida por el exfiscal federal Ed Stanton. El comisionado del Departamento de Correcciones, Frank Strada, ha anunciado su dimisión. Los abogados de Pike solicitaron y un juez ordenó el 7 de octubre que se preserven todas las pruebas: fármacos, jeringas, registros y vídeos. Pike sigue condenada a muerte y sus abogados piden al gobernador que conmute la pena a cadena perpetua sin libertad condicional. Hay litigio en curso sobre la preservación de pruebas y posibles violaciones constitucionales por crueldad e inusualidad de la ejecución fallida. La madre de la víctima, May Martinez, ha expresado frustración y ha esperado 31 años de procesos judiciales. La defensa y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y el Cornell Center on the Death Penalty Worldwide recuerdan la juventud de Pike en el momento del crimen, el trauma extremo no presentado al jurado, las enfermedades mentales y la desproporción respecto a los coacusados, y argumentan que la sentencia no se ajusta a los estándares actuales. El Estado de Tennessee y los familiares de la víctima mantienen que la condena debe cumplirse.