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“El derecho a existir de Israel es innegociable”: Die Linke, Verdes y SPD de Berlín firman un pacto para desbloquear su coalición

El pacto prohíbe cuestionar la legitimidad del Estado sionista y obliga a rechazar el “antisemitismo” y las campañas de boicot.

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Imagen de archivo de Elif Eralp, candidata de Die Linke a la alcaldía de Berlín. Foto: Die Linke Berlin
Imagen de archivo de Elif Eralp, candidata de Die Linke a la alcaldía de Berlín. Foto: Die Linke Berlin

Die Linke, Bündnis 90/Die Grünen (Verdes) y la SPD de Berlín firmaron el pasado 8 de octubre un acuerdo vinculante que condiciona el inicio formal de las negociaciones de coalición a una serie de compromisos sobre “antisemitismo”, protección de “la vida judía” y distancia de “la delincuencia organizada”. El texto, titulado “Acuerdo de Berlín para el inicio de las conversaciones exploratorias”, fue presentado con los logos de las tres formaciones y consta de ocho puntos. Las negociaciones se desbloquearon después de que los Verdes y el SPD exigieran garantías por las divisiones internas en la sección berlinesa de Die Linke, especialmente entre sus juventudes, que incluían declaraciones que cuestionaban el derecho a existir del Estado de Israel. En las elecciones del pasado 20 de septiembre, Die Linke obtuvo el 25,7% de los votos, su mejor resultado histórico y más del doble que en 2023, seguida de la CDU con el 18,8%, la AfD con el 16,3%, los Verdes con el 14,3% y la SPD con el 12,1%, su peor resultado histórico. El BSW quedó fuera del Parlamento con el 4,7%. La coalición rojo-verde-roja suma así unos 95 escaños de 160 y Die Linke aspira a liderar el Senado con su candidata Elif Eralp.

El acuerdo establece que los miembros del Senado y los cargos electos y funcionarios de las tres formaciones “garantizan que la violencia y el terror no se glorifiquen ni se relativicen, que el derecho a existir de Israel no se ponga en duda y que cualquier forma de antisemitismo no tenga cabida”. Incluye el rechazo a prohibiciones de entrada, exclusiones o lemas como “No Zionists welcome”, la continuidad de cooperaciones científicas con instituciones israelíes y el rechazo a “llamamientos generales de boicot y sanciones indiferenciadas contra Israel, instituciones o personas israelíes solo por su nacionalidad, origen o pertenencia, como la campaña BDS”.

El texto dice “reconocer” el sufrimiento de “la población civil” palestina en Gaza y Cisjordania y dice apoyar “una solución de dos Estados” que “garantice la seguridad de Israel” y “la autodeterminación del pueblo palestino”.

En materia de sanciones, cada fracción decide según sus reglamentos, hasta la expulsión, y a petición de al menos un portavoz parlamentario se convoca un panel de tres expertos de la sociedad civil berlinesa para valorar el caso. La fracción afectada decide las consecuencias y se compromete a comunicarlas de forma transparente. El acuerdo también propone reformar la Constitución de Berlín, inspirada en la de Brandeburgo, para incluir la protección frente a los que ellos denominan como “antisemitismo”, igualando la crítica la sionismo con el racismo.

Josef Schuster, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, calificó el acuerdo de “insuficiente”: “El papel conjunto no puede sustituir una actuación decidida. Las fórmulas de protección de la vida judía no pueden ocultar el antisemitismo que sigue tolerándose en Die Linke”. Schuster señaló que ya había “motivos graves” desde hacía meses sin consecuencias reales y exigió a SPD y Verdes que condicionaran la cooperación a ”medidas concretas”, también personales. Consideró “único” que haya sido necesario pactar mecanismos de sanción. Stefan Evers, candidato de la CDU, describió el acuerdo como “hoja de parra” para “disimular el problema de antisemitismo de Die Linke”.

En el interior de Die Linke, alrededor de 120 firmantes, incluidos diputados del Bundestag y del Parlamento berlinés y la vicepresidenta federal Özlem Demirel, rechazaron el pacto. Afirmaron que las formulaciones asumen “narrativas de una campaña mediática de odio”, son demasiado amplias y podrían usarse contra cualquier crítica a la política de ocupación israelí. Acusaron a SPD y Verdes de introducir mecanismos de disciplina y división entre “buenas” y “malas” izquierdas. Sin embargo, la presidenta de Die Linke Berlín, Kerstin Wolter, defendió el texto: “El antisemitismo no tiene cabida en Berlín. El derecho a existir de Israel es innegociable”. El portavoz de los Verdes en el Parlamento berlinés, Werner Graf, lo consideró “único en Alemania” y “una promesa de protección a todas las judías y judíos”. El presidente de la SPD Berlín, Steffen Krach, afirmó: “Con este papel puedo vivir muy bien”.