Die Linke gana en Berlín y la AfD en Mecklemburgo
La CDU sufre una histórica derrota en ambos estados, donde el voto joven y la alta participación impulsan a la izquierda en la capital y a los neonazis en el noreste.
Las elecciones regionales celebradas este domingo en Berlín y en Mecklemburgo-Antepomerania han trastocado el panorama político alemán. En la capital, Die Linke ha logrado una victoria histórica alcanzando entre el 25,1% y el 25,7% de los votos, más que duplicando su resultado de 2023 y situándose como primera fuerza, según los escrutinios a pie de urna de ARD/Infratest dimap y ZDF/Forschungsgruppe Wahlen. La candidata ganadora, Elif Eralp, reclamó el derecho a gobernar y habló de una “victoria del amor sobre el odio”. Los conservadores de la CDU, que gobernaban en coalición con el SPD desde 2023, se desploman hasta el 18,8-19,2%, perdiendo la primera posición y sufriendo un retroceso de casi diez puntos. La AfD avanza hasta el 16%, los Verdes caen al 14,4% y el SPD toca su mínimo histórico en la capital con un 12,1%. El BSW, la formación de Sahra Wagenknecht, se queda en el 4,7-4,9%, en el límite de la barrera del 5%, mientras que los liberales del FDP desaparecen del parlamento berlinés con un 2,5%. La participación, impulsada por el voto joven —por primera vez podían votar los mayores de 16 años—, alcanzó el 74,3%, once puntos más que en la repetición electoral de 2023.
En Mecklemburgo-Antepomerania, el resultado es el espejo opuesto: la AfD, liderada por Leif-Erik Holm, ha ganado por primera vez una elección estatal en el noreste de Alemania con entre el 38,1% y el 38,3% de los votos, más que duplicando su resultado de 2021 y sumando más de veintiún puntos. El SPD de Manuela Schwesig ha cosechado una recuperación notable respecto a los sondeos previos y se queda en segunda posición con el 35,4-35,5%, pero aún lejos de su hegemonía histórica. Die Linke cae al 6,5%, los Verdes al 5,5%, y la CDU sufre un desastre sin precedentes: con un 4,9%, está al borde de quedar fuera del Landtag, algo que no ha ocurrido nunca en la historia del estado. El BSW también se queda en el 4,9%, en el límite, y el FDP desaparece con un 1%. La participación fue del 77-79%, también muy alta, y la AfD arrasó en las zonas rurales mientras la SPD resistió en algunas ciudades.
La campaña electoral estuvo marcada por dos ejes distintos. En Berlín, la vivienda fue el tema estrella: casi el 85% de los berlineses son inquilinos y los alquileres anunciados casi se han duplicado desde 2014, lo que Die Linke capitalizó con un programa centrado en “hacer Berlín asequible de nuevo”. La candidata Eralp —abogada, diputada desde 2021 e hija de migrantes turcos— prometió aplicar de inmediato el referéndum de 2021 sobre la socialización de grandes empresas inmobiliarias (más de 200.000 viviendas), un tope de alquileres y parar los desalojos en viviendas públicas, además de un billete de transporte a 9 euros y el refuerzo de las escuelas comunitarias. “Si Die Linke gobierna, se socializará”, afirmó tras conocer las proyecciones. En Mecklemburgo-Antepomerania, la AfD de Leif-Erik Holm centró su campaña en la migración y el descontento rural, con un “programa de los primeros 100 días” que incluye deportaciones, un centro de deportación estatal, recorte de burocracia, prohibición del lenguaje inclusivo en la administración, reactivación de Nord Stream y un examen de acceso al Gymnasium con más matemáticas y menos “educación democrática”. Holm, expresentador de radio, adoptó un estilo más “burgués”, según analistas citados en la prensa alemana, y también reclamó el “encargo de gobierno”, aunque de momento no cuenta con los apoyos suficientes porque todos los partidos mantienen el cordón sanitario. La alta participación —74,3% en Berlín y 77-79% en MV— y el voto joven, que por primera vez pudo votar a los 16 y 17 años, han sido determinantes en ambos estados.
Los medios alemanes no han tardado en calificar la jornada como todo un punto de inflexión. Die Zeit, tagesschau y la agencia dpa destacan el “giro a la izquierda” en Berlín y el “éxito de la derecha” en Mecklemburgo-Antepomerania, con la CDU como gran perdedora en ambos casos. Los analistas explican los resultados por el debate federal y por la presión sobre el canciller Friedrich Merz tras los malos resultados de la CDU en Sajonia-Anhalt, sin olvidar la vivienda y la migración como temas centrales de campaña en la capital, y el descontento rural y socioeconómico en el noreste. En Berlín, la victoria de Die Linke abre la puerta a una coalición con los Verdes y el SPD, que sumaría una mayoría clara de unos 77 escaños, y a la que sería la primera alcaldía gobernante de Die Linke. La CDU de Stefan Evers, por su parte, tendría muy difícil mantener el gobierno. En Mecklemburgo-Antepomerania, la AfD, pese a ser primera fuerza, no tiene socios: todos los partidos mantienen de momento el cordón sanitario y se niegan a gobernar con ella. La única mayoría posible pasaría en este caso por una coalición SPD + Linke + Verdes, que alcanzaría unos 39 escaños, dos por encima de la mayoría absoluta, y permitiría a Schwesig seguir al frente del gobierno regional. El escrutinio definitivo, que se espera para la mañana de este lunes, podría modificar ligeramente los porcentajes, especialmente en el límite del 5% donde se juegan la entrada el BSW y la CDU en Mecklemburgo-Antepomerania.