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La patronal hostelera francesa afirma que algunos negocios quieren armarse y formar milicias ante los disturbios

El nuevo presidente de la Unión de Industrias Hosteleras lamenta destrozos “catastróficos” y exige que el Estado pague sus pérdidas materiales privadas.

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Imagen de archivo de  Franck Chaumès, presidente de la Unión de Industrias Hosteleras (Umih). Foto: radiofrance.fr
Imagen de archivo de Franck Chaumès, presidente de la Unión de Industrias Hosteleras (Umih). Foto: radiofrance.fr

La Unión de Industrias Hosteleras (Umih), la principal patronal del sector en Francia, ha lanzado una amenaza velada tras los disturbios del 17 de octubre. Su nuevo presidente, Franck Chaumès, ha lamentado en una entrevista con Le Point que el balance para los cafés, hoteles y restaurantes es “catastrófico” y ha asegurado que decenas de empresarios están considerando armarse para “proteger sus establecimientos”. “He recibido decenas de llamadas desde el sábado por la noche de colegas que me dicen: ‘Franck, ahora nos vamos a armar. Vamos a coger bates de béisbol, armas’”, relata Chaumès. El dirigente patronal presenta este discurso de violencia empresarial con un relato benevolente, argumentando que “es toda una vida la que está en juego” y señala que, a diferencia de las tiendas de ropa, “los restaurantes no tienen nada que robar”: “Es romper por romper”, deduce. Según sus datos, ciudades como París, Lyon, Lille, Marsella, Niza, Burdeos, Limoges, Pau y Perpinyà han registrado sendos saqueos y destrozos en establecimientos, algunos con más de un siglo de antigüedad y “objetos de valor inestimable que las aseguradoras no cubrirán”.

La burguesía hostelera responsabiliza directamente al Estado de la “falta de protección” y exige una “intervención urgente”. Chaumès considera que el Gobierno “seguramente subestimó la situación” y reclama que se presione a las aseguradoras para que paguen rápidamente, además de la creación de un fondo de indemnización extraordinario para sufragar con fondos públicos las pérdidas materiales que han sufrido los negocios privados. Al mismo tiempo, la Umih ha exigido al Ejecutivo de Emmanuel Macron “firmeza” contra los detenidos, aunque duda de su eficacia y pide más represión: “cuando Emmanuel Macron llama a la firmeza [...], yo espero pruebas. Lamentablemente, estos individuos se encuentran a menudo fuera muy rápidamente”. En este sentido, la patronal no solo pide mano dura policial, sino que redobla la criminalización de la protesta al señalar directamente a los manifestantes: “¿Por qué vemos tantos manifestantes vestidos de negro?”, se pregunta Chaumès, que también critica que “representantes políticos se coloquen en cabeza de las manifestaciones”.

El discurso de la patronal hostelera evidencia con claridad el antagonismo de clase que atraviesa Francia. Ante la crisis de carestía y el deterioro de los servicios públicos que ha movilizado a 800.000 trabajadores, el gran capital y los representantes de la pequeña burguesía hostelera exigen al Estado que garantice la propiedad privada y socialice las pérdidas, mientras la amenaza de armarse contra los manifestantes revela una deriva hacia la violencia de corte escuadrista ante el desborde de la insubordinación y la combatividad de la clase obrera francesa, a la cual el Gobierno de Macron ha respondido a con 2.397 detenciones.