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Tres desastres ferroviarios mortales en nueve meses

El choque de Urda, que deja un balance temporal de 69 muertos confirmados, se suma a las tragedias de Adamuz (46 fallecidos) y Gelida (maquinista fallecido) en enero.

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Labores de búsqueda y rescate en el siniestro ferroviario de Urda (Toledo, Castilla-La Mancha). Foto: EFE/ J.J.Guillen.
Labores de búsqueda y rescate en el siniestro ferroviario de Urda (Toledo, Castilla-La Mancha). Foto: EFE/ J.J.Guillen.

El gravísimo siniestro ferroviario ocurrido este miércoles en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, a la altura de la localidad toledana de Urda, deja un recuento de al menos 69 vidas, 80 heridos hospitalizados (una decena de ellos muy graves y el resto de menor gravedad) y medio centenar de personas atendidas en los pabellones habilitados en Urda y Consuegra, según las cifras del Gobierno actualizadas al mediodía del jueves 29 de octubre. Por el momento se desconoce el número exacto de personas desaparecidas.

En menos de nueve meses, el sistema ferroviario español ha registrado tres siniestros con víctimas mortales. El 18 de enero, el accidente de Adamuz (Córdoba, Andalucía) dejó 46 muertos y 155 heridos; tan solo dos días después, el 20 de enero, un tren de Rodalies colisionaba contra un muro desprendido en Gelida (Barcelona, Catalunya), causando la muerte del joven maquinista y 37 heridos.

El sindicato de maquinistas SEMAF había alertado por escrito a Adif, el gestor de infraestructuras, de “innumerables agujeros en la vía, carriles sueltos e irregularidades en la catenaria” de la misma línea de Madrid-Sevilla donde acaba de suceder la tragedia de Urda, y había reclamado que se redujera temporalmente la velocidad máxima a 250 km/h hasta que la red estuviera en condiciones seguras. Estas denuncias fueron ignoradas por el ministro de Transportes, Óscar Puente, que tras el accidente de Adamuz, calificó la amenaza de huelga de los maquinistas como producto de su “estado emocional”.

En consecuencia, la prensa, las conversaciones en la calle y las redes sociales comienzan a llenarse de comentarios que señalan que la combinación de recortes, falta de inversión y desprecio a las alertas técnicas supone un riesgo real en las vías férreas del Estado español, que por el momento deja un balance provisional de que supera el centenar de muertos en menos de un año.

Los trenes han seguido circulando por vías que los propios trabajadores han señalado como peligrosas y descuidadas, y los sistemas de seguridad, como el LZB, fallan habitualmente, se gestionan de forma negligente y están sobreexpuestas al fallo humano, según advertencias de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) que se remontan a 2024.

Mientras tanto, las víctimas mortales se acumulan y las familias de los fallecidos en Adamuz siguen esperando un informe definitivo que aclare a qué se debe exactamente la muerte de sus seres queridos. Las labores de búsqueda y rescate siguen en pie y la solidaridad popular se ha reactivado desde este mismo miércoles para atender a los heridos y afectados en Urda.