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El ‘pinchazo’ en la burbuja de la IA destruye 1,4 billones de dólares en los mercados bursátiles asiáticos

La caída en picado del índice surcoreano KOSPI y del STAR50 chino deja al descubierto la sobrecapacidad productiva del soporte físico tecnológico y la erosión de los márgenes de beneficio del gran capital.

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Imagen de archivo del distrito financiero de Shanghai (China). Foto: Leon Hu / Unsplash
Imagen de archivo del distrito financiero de Shanghai (China). Foto: Leon Hu / Unsplash

El precio bursátil del tejido tecnológico de Asia Oriental sufrió una contracción masiva tras el estallido de la burbuja especulativa vinculada a la inteligencia artificial, destruyendo casi 1,4 billones de dólares de capital ficticio en la cadena de suministro de soporte físico informático durante el mes de octubre, según el blog thenextrecession. La ola de desvalorización dio comienzo en Corea del Sur, donde el índice general KOSPI cayó más de un 8 % el pasado 15 de octubre (acumulando un desplome del 41 % desde el máximo registrado en junio), con pérdidas diarias superiores al 10 % en las acciones de los monopolios de semiconductores SK Hynix y Samsung Electronics. La desvalorización se trasladó a los mercados de la República Popular China, donde el índice STAR50 acumula un retroceso del 40 % desde julio y el indicador general CSI 300 cayó un 20 % desde junio, lo que supone que 900.000 millones de dólares en Seúl y cerca de 480.000 millones en los mercados continentales chinos se han esfumado.

El colapso de las valoraciones golpea a los hogares y pequeños inversores que encauzaron su ahorro hacia el mercado bursátil tras el pinchazo del sector inmobiliario chino. Los títulos asociados a la inteligencia artificial llegaron a representar el 42 % de la capitalización bursátil total en China y el 57 % del volumen de negociación entre las acciones continentales y de Hong Kong, según datos aportados por la entidad bancaria Goldman Sachs.

La pérdida de poder de fijación de precios y la caída del margen de beneficios se aceleraron después de que la firma china CXMT presentara un nuevo chip de memoria para servidores de centros de datos que redujo los costes de producción, elevando la cuota de mercado global de la compañía del 4 % al 10 % interanual en el segundo trimestre de 2026. La proliferación de estos componentes y la adopción de modelos de código abierto provocaron una guerra de precios que erosionó los beneficios de las empresas del sector, reduciendo las acciones de la propia CXMT en más de un 25 % y manteniendo la cotización del STAR50 en unas 100 veces sus ganancias históricas, un ratio que triplica al del índice estadounidense Nasdaq.

La devaluación de los activos financieros en Asia evidencia la disociación entre el precio bursátil y la rentabilidad real de la producción, golpeando de forma directa las expectativas de rentabilidad de los laboratorios de inteligencia artificial en EEUU. Según recoge un informe publicado por The Wall Street Journal, el 45 % de los tokens rastreados a nivel mundial fluyen ahora a través de modelos desarrollados en China, cuya gratuidad y menor coste de operación reducen la capacidad de las firmas estadounidenses OpenAI y Anthropic para generar ingresos comerciales.

Asimismo, análisis firmados por Torsten Slok, de la gestora Apollo Capital, señalan que los desembolsos de capital no han generado aumentos de productividad o ingresos en el tejido corporativo ajeno a las grandes tecnológicas. De forma paralela, el monopolio Alphabet sufrió una caída del 10% en sus acciones tras elevar su gasto de inversión por encima de los 50.000 millones de dólares en el tercer trimestre, registrando un flujo de caja libre negativo de 9.100 millones de dólares en septiembre y asumiendo endeudamiento para financiar la compra de infraestructura.

Esta dinámica de sobreacumulación se manifiesta en las vísperas de la salida a bolsa de la firma estadounidense Anthropic, que quiere captar hasta 150.000 millones de dólares para alcanzar una valoración de mercado de 1,5 billones de dólares pese a no generar ganancias operativas. En el folleto informativo dirigido a potenciales accionistas, la propia dirección de la compañía admitió la incertidumbre sobre su capacidad para sostener el negocio. En palabras del comentarista económico Saad Zaidi, “el mercado está despertando a la realidad de que las valoraciones del soporte físico creciente no pueden mantenerse desvinculadas para siempre de la rentabilidad decreciente”.