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Trump y Netanyahu preparan nuevos bombardeos masivos contra Irán

El Pentágono estudia desde ataques limitados hasta una campaña de días con asesinatos “selectivos” y ataques contra infraestructura civil; Irán advierte de “sorpresas mayores”, y Rusia califica los planes de “extremadamente alarmantes”.

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Imagen de archivo del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en un evento en EEUU. Foto: @netanyahu (X)

Ocho meses después de que el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lanzaran la guerra de agresión contra la República Islámica de Irán, ninguno de los objetivos iniciales de la campaña militar se ha cumplido. La República Islámica sigue en pie, no ha aceptado las imposiciones de Washington y Tel Aviv sobre su programa nuclear civil y sus misiles y drones pueden seguir golpeando objetivos estadounidenses y de sus aliados. Ahora, en los últimos días de la campaña para las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, Trump y Netanyahu amenazan con bombardear Irán de nuevo. “Tengo una decisión que tomar: ¿lo termino, que sería muy fácil, o hago un acuerdo?”, dijo Trump en Fox News. En un mitin en Iowa añadió: “La única razón por la que no he terminado con Irán es que quiero ser bueno. Quiero intentar salvar todas esas vidas si puedo. Pero en algún momento tendremos que darles el martillo”. El bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz desde febrero disparó los precios de la energía y lastra electoralmente a Trump, que busca un golpe de efecto antes de los comicios.

Las opciones militares que estudia Washington van desde ataques limitados hasta una campaña de varios días. Mark Esper, exsecretario de Defensa de Trump, declaró al Financial Times: “La administración necesita articular un conjunto claro de objetivos que quiera alcanzar en esta próxima fase, y una estrategia creíble para lograrlos”. Un estudio del Center for International and Strategic Studies de julio estimó que las reservas estadounidenses de interceptores Patriot habían caído por debajo de 1.000 desde las 2.330 de antes de la guerra, mientras que las de los más sofisticados Thaad se situaban por debajo de 280, frente a 452. Joseph Votel, excomandante del Comando Central de las Fuerzas Armadas de EEUU, señaló que una opción más limitada serían “ataques marítimos ampliados” contra radares costeros, lanzadores de misiles antibuque, bases de drones y de lanchas rápidas, una operación de “cortar el césped” para contrarrestar los ataques iraníes a la navegación comercial. Pero Trump y Netanyahu consideran alternativas más ambiciosas. El Financial Times informó de que Netanyahu preparó el mes pasado una campaña de varios días con objetivos que incluían Pickaxe Mountain, asesinatos de comandantes de la Guardia Revolucionaria, capacidades reconstituidas de drones y misiles e infraestructura civil como fábricas, refinerías y plantas eléctricas, pero no procedió por la oposición de Trump. Funcionarios israelíes presentaron recientemente al secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, una lista actualizada de objetivos iraníes. David Albright, físico y experto en armas nucleares del Institute for Science and International Security, declaró al diario que EEUU e Israel probablemente saben mucho menos del estado del programa nuclear iraní que en 2025.

Irán: “Nuevos frentes” y “sorpresas mayores” si vuelven a atacar

Teherán, por su parte, ha advertido de que cualquier nueva ofensiva recibirá una respuesta sin precedentes. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, ha amenazado con abrir “nuevos frentes” y dar “sorpresas mayores” que las que Estados Unidos e Israel han visto hasta ahora. El Financial Times especula sorbe si la República Islámica podría atacar cables submarinos en el Estrecho de Ormuz y centros de datos, así como bases en Europa utilizadas por fuerzas estadounidenses, incluida una en Bulgaria, lo que abriría la posibilidad de un ataque iraní directo contra un país europeo por primera vez en la historia. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso calificó los informes sobre una nueva acción militar de “extremadamente alarmantes”. El Consejo Nacional Iraní-Americano (NIAC) exigió a Trump que descarte el uso de armas nucleares después de que el comentarista Tucker Carlson sugiriera en X que Washington podría estar “a días” de lanzar un ataque nuclear contra Irán. “La mera posibilidad de un ataque nuclear estadounidense contra Irán es un horror inconcebible”, afirmó el NIAC. Mientras tanto, las conversaciones indirectas continúan vía mediadores qataríes. El portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, declaró: “Ningún acuerdo final puede iniciarse, ni el Estrecho de Ormuz puede reabrirse o asegurarse, a menos que se ponga fin al bloqueo naval estadounidense, se respeten las demandas de Irán y se aborden sus requisitos legítimos”. Irán ha propuesto un plan de siete pasos que, según Teherán, podría implementarse en dos días si Washington aceptara sus condiciones. Rezaei habló por teléfono con el presidente ruso, Vladímir Putin, según la agencia persa IRNA.

Los costes de la guerra

La guerra ha tenido costes materiales para Estados Unidos. Según el Congressional Research Service, el Ejército estadounidense ha perdido o sufrido daños en 81 aeronaves desde que inició la guerra, y al menos 21 militares estadounidenses han muerto. El congresista demócrata Jason Crow, veterano del Ejército y miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, criticó la lógica de la escalada: “El pensamiento de que ‘una salida más y lo lograremos’ está profundamente equivocado. Eso es lo que nos llevó a 25 años y más de 3 billones de dólares en Irak y Afganistán”. Jonathan Schanzer, del Foundation for Defense of Democracies, un think tank favorable a la línea dura contra Irán, reconoció: “Este régimen ha recibido una paliza, pero de alguna manera sigue aguantando, a pesar de toda la presión económica y militar”. La nueva ofensiva que preparan Trump y Netanyahu se produce a pocos días de las elecciones de medio mandato en EEUU, donde se decidirá la composición del congreso, con el bloqueo de Ormuz disparando los precios de la energía y la popularidad del presidente en descenso, y mientras las conversaciones indirectas continúan sin acuerdo.