El lobby sionista AIPAC ha gastado 120 millones en la campaña de las ‘midterm’: financió a ambos partidos
El grupo de presión proisraelí y su comité financista UDP invirtieron 24,9 millones más que en las presidenciales de 2024, concentrando 30,6 millones solo en las primarias demócratas de Míchigan.
AIPAC y su super PAC (comité independiente financista paralelo a la campaña), United Democracy Project (UDP), gastaron alrededor de 120 millones de dólares en la campaña de las elecciones legislativas de EEUU, frente a 95,1 millones en las presidenciales 2024, de acuerdo con los cálculos de The Intercept. La organización no solo financia a los republicanos: su red apoyó a candidatos demócratas abiertamente proisraelíes y financió campañas contra demócratas que hace gestos críticos con la política israelí. Hasta el 30 de septiembre, AIPAC había aportado casi 25 millones de dólares a candidatos y comités, mientras UDP había contribuido con 13 millones y gastado otros 53,5 millones en “gastos independientes”, según los registros de la FEC citados por NPR.
AIPAC afirmó que sus miembros habían dado más de 90 millones de dólares directamente a candidatos en la campaña. Sludge calculó que el PAC (comité de acción política que recauda y gasta dinero para apoyar o atacar candidatos) y el super PAC inyectaron 104,3 millones en las elecciones de medio mandato, incluidos más de 30,6 millones solo en las primarias demócratas al Senado de Míchigan. El 21 de octubre, AIPAC anunció que dejaría de respaldar candidatos y de realizar contribuciones directas desde su PAC, pero mantuvo operativo el UDP, que puede recibir donaciones ilimitadas y realizar “gastos independientes”. La portavoz Daryn Sousa explicó que “nuestra misión y estrategia siguen siendo las mismas”: construir apoyo a la relación entre Estados Unidos e Israel. El cambio complica la trazabilidad: los candidatos ya no tendrán que identificar una donación como recaudada por AIPAC, porque la organización impulsará que sus miembros donen directamente.
La batalla central para AIPAC fue Míchigan, donde su UDP se gastó aproximadamente 30,6 millones de dólares en la primaria demócrata al Senado: unos 20,1 millones contra Abdul El-Sayed y unos 10,5 millones a favor de la congresista Haley Stevens, según Newsweek. El-Sayed, médico y exdirector de salud del condado de Wayne, derrotó a Stevens pese a ese despliegue, convirtiéndose en el primer senador musulmán de la historia de EEUU. AIPAC también intervino después, en la elección general, apoyando al republicano Mike Rogers frente a El-Sayed. El-Sayed se negó a calificar a Irán como “la mayor amenaza para Estados Unidos” y fue uno de los candidatos demócratas que se ha mostrado aparentemente más crítico con el genocidio en Gaza. Su victoria fue señalada por Newsweek como el mayor revés para AIPAC en la noche electoral. Tras ganar la primaria, El-Sayed agradeció a AIPAC con ironía por haberle dado la oportunidad de derrotarla “dos veces”, según Politico, que recoge que el grupo habría gastado 42 millones de dólares contra él.
En consecuencia, los resultados preliminares apuntan a una derrota relativa para AIPAC en varias contiendas demócratas de alto perfil. En Míchigan, El-Sayed derrotó a Rogers pese al gasto multimillonario de UDP, según Newsweek. En Maine, el progresista Troy Jackson derrotó a la republicana Susan Collins, que había recibido apoyo de grupos sionistas, según The New Arab. En Nueva York, Brad Lander derrotó al congresista demócrata Dan Goldman en la primaria; Lander se define como “sionista liberal” y apoya restricciones a la ayuda militar. En Texas, James Talarico, aparentemente crítico con el genocidio en Gaza y con la influencia de los lobbys sionistas, derrotó al republicano Ken Paxton. Newsweek identifica además victorias o candidaturas destacadas de Darializa Avila Chevalier y Claire Valdez en Nueva York, Adam Hamawy y Analilia Mejía en Nueva Jersey, Donavan McKinney en Míchigan, Melat Kiros en Colorado, Chris Rabb en Pensilvania y Daniel Biss en Illinois. Sin embargo, no todos los candidatos aparentemente críticos con Israel ganaron y AIPAC y sus aliados retuvieron su poder de influencia en primarias, con intervenciones exitosas frente a Thomas Massie en Kentucky, Cori Bush en Misuri, Kat Abughazaleh y Junaid Ahmed en Illinois, y Nida Allam en Carolina del Norte, según Newsweek.
El poder de presión de AIPAC, más allá de las elecciones: el caso Mamdami
El poderoso lobby sionista sigue siendo competitivo en primarias de menor escala y ha demostrado que puede influir en candidaturas tanto demócratas como republicanas. Wesley Bell, en Misuri, fue uno de los principales receptores demócratas de fondos de AIPAC en las primarias de este año tras derrotar a Cori Bush, según Green Social Thought. AIPAC recaudó fondos para Chris Pappas y Maggie Goodlander en New Hampshire, que derrotaron a rivales que habían criticado a Israel por el genocidio en Gaza. El precedente más claro de su modelo es George Latimer: en 2024, UDP gastó cerca de 15 millones de dólares para apoyar su primaria contra Jamaal Bowman, a quien derrotó, según recuerda Al Jazeera.
Sin embargo, más allá de que sus candidatos favoritos hayan sido o no elegidos, la capacidad de presión de AIPAC opera también fuera de las urnas, con financiación permanente, presión mediática, relaciones institucionales y fijando los límites de lo aceptable dentro del propio Partido Demócrata. El caso de Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York y figura estrella de la izquierda demócrata, lo ilustra de forma bastante clara. Mamdani, pese a ser uno de los políticos estadounidenses de primera fila más “críticos” con el genocidio en Gaza, condenó la operación de la resistencia palestina del 7 de octubre de 2023 como “horribles crímenes de guerra de Hamás” y mostró su apoyo a “las víctimas israelíes”. En su declaración del tercer aniversario, hizó mayor hincapié en reconocer y denunciar la campaña militar israelí en Gaza como un “genocidio continuo”, según The New York Times.
Esta posición intermedia le ha valido críticas simultáneas de dos frentes. Organizaciones sionistas, responsables diplomáticos israelíes y demócratas “centristas” como Dan Goldman acusaron a Mamdani de “instrumentalizar una jornada de duelo” y de “difundir una narrativa antisemita”, acusación que él rechaza; mientras tanto, activistas propalestinos lo confrontaron en una vigilia en Union Square y lo calificaron de “traidor a la causa palestina” por no apoyar el derecho a la resistencia armada de un pueblo que está sufriendo un genocidio. Más de 20 organizaciones socialistas y propalestinas prepararon una protesta el 7 de octubre acusándolo de capitular ante la presión sionista, donde los manifestantes también le reprochaban no haber destituido a la comisaria de la NYPD, Jessica Tisch, acusada de sionista, ni impedir actos en sinagogas de Nueva York que promocionaban ventas de tierras en Cisjordania ocupada, según The Forward y Yahoo News.
El caso pone de manifiesto los límites de la política institucional y la persistente capacidad de presión proisraelí, incluso en los sectores más “progresistas” y “propalestinos” de la esfera demócrata, lo que obliga a mantener la cautela con los nuevos candidatos electos. AIPAC puede haber perdido batallas electorales concretas, pero su influencia en el régimen político estadounidense es transversal: sigue condicionando el lenguaje, las alianzas y los márgenes de acción de los cargos electos demócratas, incluso cuando parece perder.