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Cientos de miles de trabajadores toman las calles contra los recortes del Gobierno francés y la “vida cara”

Cinco sindicatos, estudiantes, pensionistas y chalecos amarillos realizaron más de 250 acciones frente a un despliegue de 70.000 policías y el rechazo de la Asamblea al primer tramo del presupuesto de austeridad.

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 Carro satírico que representa el palacio del Elíseo y una caricatura de Emmanuel Macron, que fue incendiado en la plaza de la Nación en París en la huelga del 5 de noviembre.
Carro satírico que representa el palacio del Elíseo y una caricatura de Emmanuel Macron, que fue incendiado en la plaza de la Nación en París en la huelga del 5 de noviembre. Foto: Simon Marseille/ @S_Marseil (X).

La huelga general convocada este jueves 5 de noviembre en el Estado francés por la Intersindical, que agrupa a CGT, CFDT, FO, FSU y Solidaires, llevó a más de 600.000 personas a las calles en todo territorio estatal, según el Ministerio del Interior a primera hora de la tarde. El Gobierno había previsto entre 500.000 y 700.000 manifestantes fuera de París y entre 40.000 y 80.000 en la capital, según recoge Le Figaro. Las imágenes de las marchas difundidas en redes sociales muestran las plazas y las avenidas de la capital abarrotadas de gente. La CGT, el sindicato mayoritario, reivindicó 1,6 millones de participantes en todo el Estado para el final de la jornada y había contabilizado más de 250.000 en 73 ciudades para las 13:00. Las marchas se convocaron en más de 250 localidades. El Ministerio del Interior desplegó 70.000 policías y gendarmes, apoyados por vehículos blindados, drones y helicópteros. El Ministerio de Educación cifró en 15,81% el porcentaje de docentes en huelga y unos 81 institutos habrían quedado bloqueados. En Lyon se cerraron las cuatro líneas de metro y los dos funiculares, en París echaron la persiana 25 estaciones de metro y la Torre Eiffel clausuró por la huelga, según Euronews. La producción nuclear francesa, sector estratégico del país, cayó en las primeras horas del día, según Reuters.

Los sindicatos reclamaron subidas salariales, protección del empleo, defensa de los servicios públicos y financiación de la educación. La movilización se sumó a la ola de protestas del movimiento estudiantil iniciado el 21 de septiembre en los suburbios del sureste de París, que denuncia la masificación de las aulas, la falta de profesores y el mal estado de los institutos. A la convocatoria se sumaron pensionistas y sectores del movimiento de Chalecos Amarillos. El presupuesto francés de 2027 contempla un recorte de entre 40.000 y 60.600 millones de dólares, según los datos que manejan los convocantes. La Asamblea Nacional rechazó por unanimidad el primer tramo del presupuesto de austeridad, incluso con los votos negativos de los partidos que conforman el Gobierno, mientras la deuda pública alcanza el 115,6% del PIB en 2025 y unos costes de financiación crecientes que apuntan a la prima de riesgo más alta desde 2011. Los sindicatos denuncian alzas de alquileres, combustibles, alimentos, gas y electricidad sin subida equivalente de salarios y pensiones. Sophie Binet, secretaria general de la CGT, afirmó al inicio de la marcha de París: “Tenemos que salir masivamente a las calles hoy”. Más tarde sostuvo que los manifestantes habían alcanzado “un nuevo nivel de movilización”.

Amenazas gubernamentales e incidentes

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, prometió una respuesta “extremadamente firme” ante “cualquier acto de violencia o desorden” y mantuvo el despliegue de 70.000 efectivos. El balance provisional de Interior a las 18:00 cifraba 448 personas detenidas en todo el Estado y 86 intervenciones por incendios, incluido el de la sala de vida escolar del instituto Barthou de Toulouse y la quema de una efigie de un policía antidisturbios en Estrasburgo. Los primeros enfrentamientos registrados se produjeron antes de las 08:00 en la puerta de Vincennes, junto al instituto Hélène-Boucher, según EFE. En Lyon, donde se cuentan al menos seis civiles heridos, la policía antidisturbios usó gases lacrimógenos y cargó contra unos 500 manifestantes cerca del puente Gallieni; los manifestantes lanzaron proyectiles y prendieron fuego a palés, un coche fue incendiado junto al Ródano y la prefectura informó de seis detenciones. La marcha de Lyon avanzó solo unos 600 metros antes de que la policía la hiciera retroceder, según Euronews. En las Bocas del Ródano, la prefectura contabilizó cerca de 40 detenciones y unos seis civiles heridos. Allí se formó una “marcha salvaje” con personas encapuchadas que intentaron levantar barricadas, tras la dispersión de la movilización principal; la Policía cargó y practicó 17 detenciones. En Toulouse se registraron 19 detenciones, 14 de ellas aún bajo custodia.

En París hubo enfrentamientos frente al instituto Honoré-de-Balzac, en el distrito 17, donde las fuerzas policiales desmantelaron un bloqueo en la rue de Rivoli. El periodista independiente Luc Auffret informó que las cargas policiales dejaron al menos seis heridos, incluidos varios en la cabeza, en el bulevar Voltaire de la capital. Al parecer, la carga policial tuvo lugar cerca de la cabeza de la manifestación. En Rennes, la prefectura de Bretaña informó de que un “grupo hostil de personas enmascaradas” intentó bloquear carreteras y lanzó bolas de acero contra la policía. Cerca de Toulouse, hubo piquetes e incendios en el interior de un instituto, según Le Figaro. Los movimientos sociales y sindicales críticos con el gobierno cifran en 10.000 las detenciones practicadas por la policía en siete semanas de movilizaciones, al menos 329 personas en prisión y cientos de heridas.

La CFDT criticó que la autorización judicial del recorrido parisino llegara el miércoles por la noche, lo que dificultó organizar la marcha principal del mediodía, que arrancó a las 14:00 desde la plaza de la República hacia la de la Nación, después de que los jueces prohibieran el trayecto solicitado desde la Bastilla a Concordia; aunque al caer la noche la plaza de la Nación seguía llena, la Policía bloqueó el acceso a las estatuas de la fuente central y se registraron intervenciones de las unidades antidisturbios. Finalmente, la Policía emitió órdenes de evacuar la plaza desde la megafonía de un drone con luces. Los convocantes y los medios que siguieron la jornada anticipaban una escalada al final de las marchas y “protestas salvajes” a lo largo de la noche, como ocurrió en jornadas anteriores. Los sindicatos estudian en estos momentos la participación y la respuesta del Ejecutivo para decidir si mantienen la presión con nuevas convocatorias. La jornada se produce a cinco meses de las elecciones presidenciales y supone un nuevo desafío de primer orden para el presidente Emmanuel Macron.