Síguenos en:

Miles de manifestantes desafían las prohibiciones en Francia y llaman a la huelga general del 5N

Las manifestaciones contra el coste de la vida y los recortes masivos se saldaron con 779 detenidos el pasado sábado; los sindicatos y organizaciones estudiantiles preparan una nueva escalada.

Añádenos en Google

Imagen de archivo de agentes CRS en protestas en Francia. Foto: Pierre-Louis Mièze / Unsplash
Imagen de archivo de agentes CRS en protestas en Francia. Foto: Pierre-Louis Mièze / Unsplash

Francia vivió este sábado 31 de octubre la tercera jornada de movilización contra el coste de la vida y los recortes presupuestarios, desafiando las prohibiciones administrativas decretadas por las prefecturas. La intersindical estudiantil cifró la participación en “medio millón de personas” en todo el país, 200.000 de ellas en París, según recoge Il Manifesto. El Ministerio del Interior contabilizó 320.000 manifestantes, 70.000 en la capital. El 24 de octubre, las autoridades habían contado 410.000 personas y la CGT reivindicó más de 800.000.

El movimiento comenzó a mediados de septiembre, impulsado por estudiantes de secundaria de la periferia parisina, y se ha extendido a los Chalecos Amarillos y a los sindicatos. Las demandas se basan en el rechazo a la maniobra financiera del Gobierno, que prevé al menos 40.000 millones de euros en recortes de gasto público para reducir su deuda con los acreedores.

Manifestaciones bajo fuertes restricciones

La respuesta institucional ha sido prohibir y restringir las marchas mediante las prefecturas, por orden expresa de Emmanuel Macron. Estas trataron de impedir sistemáticamente las manifestaciones y, cuando los tribunales administrativos las autorizaron, solo permitieron que se celebraran en las afueras de las ciudades, lejos de los centros.

En París, la marcha convocada por sindicatos y estudiantes debía ir de la Bastilla a la plaza de la Nación, pero la prefectura la prohibió. El tribunal administrativo había autorizado inicialmente ese recorrido, pero el Consejo de Estado anuló la decisión y validó un itinerario periférico entre la puerta de Bagnolet y la puerta de Charenton, junto a los bulevares de los Mariscales. Al final, se produjeron enfrentamientos con la Policía en París, Marsella, Lyon y Toulouse. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, cifró en 422 los detenidos a última hora del sábado; el balance posterior del Ministerio elevó la cifra a 779, incluyendo la noche de Halloween.

Una comisión de cuatro expertos de la ONU expresó su “preocupación” por la violencia policial sufrida por los manifestantes y denunció que las autoridades francesas han dado una “respuesta principalmente securitaria”, relegando “a un segundo plano las causas profundas de la movilización”. Al menos cinco personas han perdido una mano por el impacto de granadas policiales, cuatro de ellas menores.

Nuevas “jornadas negras” estudiantiles

La Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) ha convocado una “jornada negra” universitaria el martes 3 de noviembre, con llamamiento a asambleas generales en los centros de estudio y a bloquear facultades. En la huelga general del 5 de noviembre, la UNEF llama a salir “masivamente a la calle” y participa en la huelga interprofesional convocada por la intersindical, en la que se pretende “construir la huelga general”.

La USL y Union étudiante, los otros dos principales sindicatos estudiantiles, también han llamado a bloqueos de institutos y universidades el 3 y el 5 de noviembre. “Ha sido una gran demostración de fuerza. No vamos a soltar nada porque sabemos que les estamos haciendo temblar”, declaró la portavoz de Union étudiante, Sabrine Kharbach.

Huela general del 5N

La huelga general del 5 de noviembre fue convocada por la intersindical francesa hace semanas. Más allá del coste de vida, apunta contra la maniobra financiera del Gobierno y sus recortes. Sin embargo, la unidad sindical no es plena: una parte de las organizaciones, como la CFE-CGC, se sumó tarde al llamamiento para no incomodar al “sindicato” policial de Alliance, integrado en su confederación. La CFTC y una mayoría de FO mantienen cierta distancia de momento. El secretario general de FO, Frédéric Souillot, justificó su postura con un comunicado dedicado a condenar “el caos del 17 de octubre”: señalando a “los saqueadores y a los alborotadores”. La CFDT, por su parte, evita emplear la palabra huelga: su líder, Marylise Léon, hizo una intervención de siete minutos tras salir de la sede del primer ministro en Matignon sin pronunciarla, limitándose a llamar a “la movilización”. En cambio, la secretaria general de la CGT, Sophie Binet, ha llamado a “generalizar la huelga, el 5 y después” y a “organizar asambleas generales en todos los lugares de trabajo”. Solidaires, no invitado a Matignon, pidió “generalizar y mantener la huelga”. Algunas federaciones priorizan sus propias fechas sectoriales y las secciones sindicales departamentales a menudo no despliegan todos sus medios.

Chalecos Amarillos: Acto IV el 7N

El movimiento de los Chalecos Amarillos han convocado un Acto IV para tratar de prolongar la contestación tras la huelga del 5 de noviembre. La coordinación estatal del movimiento llama el sábado 7 de noviembre, bajo el lema de “igualdad real”, con manifestaciones previstas en diferentes puntos del Estado francés. El viernes 6 está previsto como jornada para mantener huelgas, bloqueos y manifestaciones.

La respuesta del Gobierno

El Gobierno de Sébastien Lecornu ha intentado desactivar y dividir la protesta con algunas concesiones parciales. El lunes recibió a las organizaciones estudiantiles y prometió revisar el algoritmo de selección de Parcoursup, crear 15.000 plazas universitarias y anular la supresión de unas 2.000 cátedras en los institutos. Los estudiantes, sin embargo, exigen al menos 250.000 plazas nuevas y no confían en las promesas hasta que se traduzcan en la ley financiera.

“El Gobierno debe ceder mucho más”, ha dicho la Union syndicale lycéenne. La huelga del 5N, las jornadas de bloqueo del 3N y el Acto IV de los Chalecos Amarillos del 7N son las próximas pruebas de fuerza contra un Gobierno que responde con restricciones, detenciones y promesas parciales mientras las causas de la protesta siguen intactas.