El Banco de Inglaterra sube los tipos al 4% y encarece las hipotecas por la guerra contra Irán
El banco central británico aprueba la primera subida en más de tres años por la inflación energética; la medida golpea a hogares mientras los pedidos militares crecen.
El Banco de Inglaterra elevó el 5 de noviembre su tipo oficial del 3,75% al 4%, su primera subida en más de tres años, para contener una inflación impulsada por el encarecimiento de la energía derivado de la guerra de agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán, según Reuters. La decisión fue aprobada por 8 votos a 1. La disidencia, de Catherine Mann, no pidió frenar la subida, sino una mayor, hasta el 4,25%. El gobernador Andrew Bailey justificó la medida porque “hay suficiente presión inflacionista en el pipeline causada por la subida de los precios de la energía” como para justificar un aumento del tipo oficial. La inflación británica se situó en septiembre en el 3,5% anual, su máximo en once meses, aupada sobre todo por los carburantes, según AP. El banco prevé que la inflación alcance “alrededor del 5%”, con un pico del 4,9%, en el segundo trimestre de 2027, antes de volver al objetivo del 2% en el tercer trimestre de 2028. En el escenario adverso, con conflicto prolongado y precios energéticos elevados, la inflación llegaría al 6,2% en el tercer trimestre de 2027, según CNBC.
La medida busca evitar que el choque energético se convierta en una espiral inflacionaria de precios y salarios, pero su coste se reparte de forma desigual. Los hogares afrontan un encarecimiento de las hipotecas, los créditos al consumo y la financiación en medio de facturas energéticas y carburantes ya al alza, según AP. Las empresas menores ven aumentar el coste del crédito y reducido su margen para invertir, según Yahoo Finance. La subida también presionó al alza los rendimientos del gilt británico, el bono del Estado, encareciendo el servicio de la deuda pública, según Reuters. El conflicto ha empujado el crudo hacia niveles cercanos o superiores a los 100 dólares por barril y ha multiplicado los precios del gas respecto a antes de la guerra. Bailey advirtió de que, sin “progresos reales” hacia una solución del conflicto en Asia Occidental, los riesgos sobre los precios de la energía y la inflación seguirán al alza, según CNBC.
La guerra destruye valor mediante la destrucción física, mientras la inflación, el encarecimiento del crédito y la reasignación de recursos públicos lo desvían hacia el complejo militar-industrial y las compañías energéticas. Euronews recoge que la compañía militar Leonardo acumulaba más de 60.000 millones de euros en pedidos, con un crecimiento del 28% en los nueve primeros meses de 2026, impulsado por el sector armamentístico, aeroespacial y drones. El mismo medio señala que la armamentística alemana Rheinmetall avisó de retrasos en pedidos y sus acciones cayeron más del 17%. Cinco Días recoge que los analistas asocian el ataque a Irán y la subida de los precios de la energía con una mayor incertidumbre y una posible reordenación del mapa inversor mundial.
El banco central advierte de que probablemente habrá al menos una subida más si la guerra continúa, aunque Bailey matiza que no es una secuencia inevitable, según Reuters. La institución vigila las demandas salariales de comienzos de 2027, que podrían responder a las facturas de calefacción. Los indicadores clave en estos momentos son el precio del petróleo y el gas, la evolución de la situación bélica y de navegación en el estrecho de Ormuz, los ataques a buques y las primas de riesgo marítimo establecidas por los seguros. Los inversores también están pendientes de la derrota republicana en las legislativas estadounidenses y de la incertidumbre sobre la política exterior de Trump, que influyen en las expectativas sobre Asia Occidental, energía y tipos.