El puerto de Chancay, en Perú, proyectado a inaugurarse este mes, representa un paso significativo en la relación entre China y América Latina bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés). La infraestructura, que se ubica en la costa peruana a 78 kilómetros al norte de Lima, reducirá los tiempos de envío entre Sudamérica y Asia de 45 a 23 días, transformándose en un nodo logístico para mercancías de economías latinoamericanas importantes como Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Paraguay, tal y como ha destacado la agencia de noticias china Xinhua.

El presidente chino Xi Jinping, en su reciente reunión con la mandataria peruana Dina Boluarte, denominó a Perú como "vecino al otro lado del Pacífico". Fue así como reafirmó la importancia de este proyecto bilateral, señalando que el puerto de Chancay "se convertirá en un nuevo corredor entre América Latina y China”. En Perú ya han creado un juego de palabras que le hace referencia a esta ruta comercial: De Chancay a Shanghai, refiriéndose al enlace con el puerto más importante de China.

La visita de Boluarte en Beijing, en el marco de la BRI, ha sido un recordatorio de los vínculos económicos crecientes que, desde 2012, han hecho de China el segundo mayor socio comercial de la región. El intercambio comercial en 2022 alcanzó los 485.7 mil millones de dólares, con expectativas de crecimiento, según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

A largo plazo, el puerto de Chancay se perfila como una pieza clave esta expansión de la BRI en el continente. Otros proyectos bajo esta iniciativa, como el proyecto de transmisión eléctrica en Brasil y el ferrocarril Belgrano Cargas en Argentina, reflejan los avances de cooperación estratégica que alinea los intereses empresariales chinos y latinoamericanos.