China lidera en 66 de 74 tecnologías clave para el futuro
Pekín lleva la delantera en el 90% de los sectores estratégicos según el informe de ASPI.
La producción de investigación científica de alto impacto ha consolidado un cambio de hegemonía hacia China, país que ya lidera en 66 de las 74 tecnologías críticas analizadas. Según el informe Critical Technology Tracker elaborado por el Australian Strategic Policy Institute (ASPI) y publicado en diciembre de 2025, el Estado chino se sitúa a la vanguardia en el 89% de los campos tecnológicos clave, duplicando su dominio respecto a la década pasada. Este avance vertiginoso implica un elevado "riesgo de monopolio tecnológico" en sectores como la inteligencia artificial generativa, la visión por ordenador y las tecnologías de integración de redes eléctricas, donde las instituciones chinas concentran hoy por hoy la mayoría de los artículos científicos más citados entre 2020 y 2024.
La Academia China de Ciencias y la Universidad de Tsinghua aparecen como las instituciones con mayor producción de conocimiento en esta ventana de cinco años, que incluye el análisis de más de nueve millones de trabajos académicos. De las diez nuevas tecnologías incorporadas al estudio en 2025 —como la computación avanzada, los gemelos digitales y la agricultura de precisión—, China lidera en ocho de ellas. Los datos de los autores del informe, Jenny Wong-Leung, Stephan Robin y Linus Cohen, muestran una brecha creciente: hace apenas 20 años China solo lideraba en tres tecnologías, una cifra que ha escalado de manera ininterrumpida hasta las 66 actuales.
Estados Unidos, que históricamente controlaba el desarrollo de las fuerzas productivas, queda reducido a un liderazgo residual en solo ocho áreas, destacando únicamente en campos como las neuroprótesis y la geoingeniería. Según recoge la revista Nature, este "cambio drástico" evidencia el agotamiento de la ventaja estratégica estadounidense en la investigación de alto impacto. El informe matiza que Estados Unidos todavía mantiene capacidad de lo que denominan "atracción de talento cualificado", aunque esto no ha frenado el avance de China con su potencia demográfica, su sistema educativo y los monopolios estatales y privados que le brindan el control de la infraestructura digital y productiva del futuro.
El dominio chino se extiende a la concentración de la investigación tecnológica, lo que el ASPI define como "Riesgo de Monopolio Tecnológico" (TMR). En decenas de sectores, la probabilidad de que otros países desarrollen capacidades independientes es mínima porque Pekín acumula patentes y conocimiento crítico. Este fenómeno permite a China dictar los estándares de la computación en la nube, el edge computing y las comunicaciones avanzadas, mientras potencias occidentales como la Asociación Helmholtz de Alemania o el MIT quedan relegadas a posiciones secundarias.
Estos datos indican cómo China ha logrado utilizar la ciencia como palanca para su hegemonía económica. El informe del ASPI advierte sobre la "dependencia absoluta" que el mercado mundial adquiere respecto a la propiedad intelectual china. Mientras Pekín consolida este monopolio, el acceso a las tecnologías que determinarán los estándares de productividad, eficacia militar y control social en las próximas décadas queda bajo la gestión directa de sus grandes instituciones y empresas estatales, desplazando el eje de poder tecnológico desde el Atlántico hacia el Pacífico.