Brote mortal de sarampión en Texas
El secretario de Salud de EEUU, Robert F. Kennedy Jr., apoya la vacunación contra la enfermedad, que ha causado la muerte de un niño no vacunado en la región.
En un contexto de creciente preocupación por un brote de sarampión en Texas, Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud de EEUU, ha respaldado públicamente la vacunación contra esta enfermedad. En un artículo de opinión publicado el domingo, el político conocido por sus posturas antivacunas expresó su "gran preocupación" por la propagación del sarampión, a pesar de haber minimizado previamente la situación. En su escrito, destacó que las vacunas "no solo protegen a los niños individualmente, sino que también contribuyen a la inmunidad colectiva", protegiendo a aquellos que no pueden ser vacunados por razones médicas. Kennedy subrayó "la importancia de la decisión personal en el proceso de vacunación", aunque enfatizó su eficacia como medida preventiva.
El brote actual, que comenzó a finales de enero de 2025, ha afectado principalmente a una comunidad menonita en el oeste de Texas. Hasta la fecha, el Departamento de Servicios de Salud de Texas ha reportado 146 casos confirmados, siendo el primer fallecimiento por sarampión en EE.UU. desde 2015 el de un niño no vacunado. Las autoridades sanitarias han señalado que este brote es el más grave en casi 30 años en el estado. Según datos del Departamento de Salud de Texas, la mayoría de los afectados han sido niños, muchos de los cuales fueron hospitalizados debido a complicaciones respiratorias derivadas del sarampión, como la neumonía. Algunos pacientes requirieron intubación para ayudar a su respiración.
El brote de sarampión en Texas ha puesto en evidencia la disminución de las tasas de vacunación en algunas zonas del estado, particularmente en comunidades como la menonita, donde existe una baja adherencia a las vacunas. Los expertos en salud pública han advertido sobre la peligrosidad del sarampión, especialmente entre los no vacunados, y han destacado que la infección puede provocar complicaciones graves, incluyendo ceguera, encefalitis y la muerte. A pesar de los esfuerzos por contener el brote, las autoridades estatales y federales continúan monitoreando la situación y distribuyendo vacunas en las áreas más afectadas.