Crece la concentración de la propiedad inmobiliaria en el Estado español
El porcentaje de propietarios con entre dos y cinco viviendas ha pasado del 31% en 2006 al 42% en 2024, según datos del Catastro.
Hay un proceso de concentración de la propiedad inmobiliaria en curso en el Estado español, según indican los datos de la Dirección General del Catastro. En 2006, el 67% de los propietarios tenía solo un inmueble, mientras que en 2024 ese porcentaje ha caído al 53%. En contraste, el grupo de propietarios con entre dos y cinco viviendas ha crecido del 31% al 42%, mientras que los que poseen entre seis y diez inmuebles han pasado del 1,7% al 4,3%. Aquellos con más de diez propiedades, principalmente personas jurídicas, han duplicado su proporción hasta el 1,1%.
Este fenómeno responde a distintos factores, como el impacto de la crisis financiera de 2008, la facilidad de acceso al crédito en ciertos períodos y el papel creciente de las herencias. Según la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, el porcentaje de hogares que poseen su vivienda habitual ha caído del 80,7% en 2002 al 72% en 2022. Al mismo tiempo, los hogares con propiedades adicionales han aumentado del 29% al 46,8%. Según Marta Ill-Raga, investigadora del Instituto de Investigaciones Urbanas de Barcelona, “a finales de los 2000, cuando el valor de la vivienda no puede sostener el nivel de crédito ligado a los salarios, revienta esa sociedad de propietarios”.
El impacto de esta concentración se refleja en el acceso a la vivienda, especialmente para los jóvenes y sectores con menor poder adquisitivo. Clara Martínez-Toledano, economista del Imperial College London, considera que este proceso supone "una trampa" para quienes intentan acceder a la propiedad, ya que el elevado coste del alquiler limita la capacidad de ahorro. Otros expertos, como José García Montalvo, catedrático de Economía en la Universidad Pompeu Fabra, apuntan en El País a "la falta de oferta de vivienda como un factor clave en la escalada de precios". Sin embargo, los datos demuestran que lo que falta en el Estado español no son viviendas; las viviendas están, en manos de sectores cada vez más minoritarios. Mientras tanto, el mercado inmobiliario sigue evolucionando en un contexto de creciente desigualdad en el acceso a la vivienda.