La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), el sindicato con más de cinco millones de afiliados, ha convocado una huelga general para este viernes 12 de diciembre, que paralizará transporte, sanidad, educación y sectores públicos y privados en protesta contra los presupuestos de 2026 del gobierno de Giorgia Meloni. Este paro, el tercero en menos de tres meses tras acciones en noviembre y octubre, denuncia un paquete de 18.000 millones de euros que grava bancos y aseguradoras por 11.000 millones pero recorta inversiones sociales en favor de un gasto militar récord de 33.948 millones, un 2,8% más que en 2025. La medida irrumpe en un clima de inflación persistente y salarios congelados, donde el gobierno busca cumplir la meta impuesta por la OTAN del 2% del PIB en gasto militar.

El secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, anunció la huelga en una asamblea en Florencia, criticando que los presupuestos no abordan la subida del costo de la vida ni fortalecen servicios esenciales, sino que priorizan una "economía de guerra" que beneficia al complejo militar-industrial. El paro abarcará la jornada completa, desde la medianoche hasta las 21:00 horas, con disrupciones en vuelos, trenes y metro en ciudades como Roma, Milán y Nápoles, y manifestaciones en más de 40 localidades que reclaman un salario mínimo de al menos 2.000 euros mensuales y el fin del endeudamiento para financiar armas. 

Esta huelga profundiza una brecha entre el Ejecutivo fascista de Meloni y movimiento obrero italiano, donde las compras de armas han subido un 60% en cinco años hasta 13.000 millones anuales, mientras sanidad y educación enfrentan recortes que agravan la precariedad en el tercer PIB de la UE. Aunque el gobierno defiende el paquete como "equilibrado" con rebajas fiscales para clases medias, sindicatos lo tachan de "clientelista", y de beneficiar a elites.