Decenas de aficionados del Athletic Club, vinculados o simpatizantes del grupo Herri Norte Taldea (HNT), están siendo objeto de un bloqueo sistemático que les impide adquirir entradas para los partidos del equipo fuera de San Mamés. Según ha denunciado el colectivo a través de un comunicado este 21 de abril, la actual junta directiva está ejecutando "prohibiciones de por vida" para acceder a las localidades de visitante, una medida solicitada por la Ertzaintza. Los afectados denuncian que estas decisiones se están aplicando de forma arbitraria, "sin expedientes disciplinarios abiertos, sin sanciones en vigor y sin resolución alguna que lo justifique legalmente", lo que supone una vulneración de los derechos fundamentales de defensa y presunción de inocencia.

La dirección del club, encabezada por Jon Uriarte, ha adoptado una posición de seguidismo respecto a los criterios de los aparatos represivos del Estado, criminalizando no solo a los miembros del grupo de aficionados antifascistas y abertzales, sino a cualquier aficionado identificado por portar prendas del grupo o animar junto a ellos. Desde HNT subrayan que muchas de las personas vetadas ni siquiera pertenecen a la organización y que su único "delito" ha sido acompañar al equipo durante décadas. El grupo critica que la directiva trate el club "como algo de su propiedad", ignorando que la esencia del Athletic reside en su base social y no en quienes ostentan el poder administrativo de manera temporal.

El conflicto se enmarca en una tendencia general de control social y vigilancia masiva en los estadios de fútbol, donde en nombre de la "seguridad" y las normativas de La Liga se utilizan como coartada para desarticular los focos de animación con conciencia clase, como indica el reciente anuncio de Javier Tebas, presidente de La Liga, que promete sanciones por pitar contra el himno español. Herri Norte, grada activa desde 1982, denuncia una campaña de señalamiento y manipulación a través de diversos medios de comunicación para imponer un relato que justifique el despojo de los derechos de los socios. "Hoy somos nosotros, pero mañana podría ser cualquier peña o cualquier athleticzale", advierte el comunicado, que califica las medidas de "autoritarias" y carentes de transparencia.

Normativas de excepción

Esta persecución tiene un impacto directo en la reproducción de la cultura popular del club, transmitida generacionalmente. Desde HNT recuerdan que esto impide, entre otras cosas, que padres e hijos mantengan la tradición de viajar con el equipo. La afición insiste en que no pide "privilegios", sino el fin de una excepcionalidad jurídica que permite castigar sin pruebas ni juicio previo. Ante lo que consideran una injusticia manifiesta y un intento de "limpiar" las gradas de elementos críticos, el grupo ha anunciado próximas movilizaciones bajo el lema Athleticen Ez Dago Inor Soberan (En el Athletic no sobra nadie), llamando a la solidaridad frente a la deriva mercantilista y represiva de la junta directiva del club vasco.

Esta ofensiva institucional muestra el choque, cada vez más visible, entre dos visiones antagónicas: el del fútbol como espectáculo de consumo y negocio y del fútbol como espacio de ocio de masas con arraigo popular, volviendo a demostrar que el deporte está tozudamente atravesado por la lucha de clases. En este caso, mientras la directiva impone la disciplina normativa impuesta por la Ertzaintza para evitar conflictos con la patronal del fútbol y las instituciones del Estado, los sectores más dinámicos y politizados de San Mamés dan un golpe sobre la mesa para denunciar el drenaje de la soberanía de los socios.

Este conflicto de los vetos en los desplazamientos supone otro nuevo capítulo en la lucha por el control del espacio público y la libertad de asociación en el entorno deportivo, un terreno donde el castigo administrativo irregular sustituye cada vez más a la legalidad ordinaria para reprimir formas de organización no tuteladas por el capital.