El grupo monopolista de la aviación Lufthansa ha anunciado la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia hasta el próximo mes de octubre. La medida, justificada por la compañía como una estrategia de ahorro ante la escasez y el duplicamiento del precio del queroseno tras la agresión imperialista de EEUU e Israel contra Irán, supone la eliminación de rutas consideradas "no rentables" desde los nodos logísticos de Frankfurt y Múnich. Según el comunicado de la empresa recogido por las agencias internacionales, la supresión de estos servicios permitirá reducir el consumo en 40.000 toneladas de combustible, priorizando la rentabilidad financiera sobre la movilidad.

Ante esta situación, la Comisión Europea ha lanzado un aviso de emergencia. Bruselas ha planteado un mecanismo de "reparto obligatorio" de queroseno entre los Estados miembros de la UE para evitar el desabastecimiento total durante la temporada estival. La "propuesta" de racionamiento trata de mitigar los problemas de suministro derivados del bloqueo del estrecho de Ormuz, que ya ha disparado los costes de operación un 30% antes incluso de la escalada bélica.

Esta decisión responde a un plan de "reestructuración" que ya ha supuesto el cierre de su filial regional Cityline. Mientras Lufthansa cancela conexiones hacia destinos en Polonia y Noruega, el consorcio —que integra a Austrian Airlines, Swiss, Brussels Airlines, Eurowings e ITA Airways— planea expandir sus operaciones en Zúrich, Viena y Bruselas, buscando optimizar sus márgenes de beneficio en mercados con mayores márgenes. Las fuentes oficiales de la aerolínea aseguran que el suministro para el grupo está "asegurado para las próximas semanas", derivando el impacto del desabastecimiento energético únicamente hacia las rutas de menor beneficio acumulado, de momento.

El anuncio de los recortes coincide además con un ciclo de conflictividad laboral con huelgas de pilotos y personal de cabina, quienes exigen mejoras en sus condiciones de trabajo y convenios colectivos en diferentes aeropuertos de Europa. Estas movilizaciones han paralizado cientos de vuelos en las últimas semanas, evidenciando la contradicción entre los planes de ahorro de la directiva y las necesidades materiales de la plantilla. El conflicto laboral pone en cuestión los solemnes actos del centenario de la aerolínea, en los cuales ha participado el canciller alemán Friedrich Merz, y que han obligado a la empresa a reconocer su vinculación histórica con el régimen nazi, periodo en el que empleó a cerca de 10.000 esclavos, incluidos niños, según recoge El Periódico.

En el plano macroeconómico, las decisiones de Lufthansa son una muestra más del estancamiento general de la economía alemana, cuyas previsiones de "crecimiento" para 2026 han sido recortadas al 0,5% por el Gobierno. La ministra de Economía, Katherina Reiche, ha vinculado este frenazo al bloqueo del estrecho de Ormuz y al encarecimiento de la energía, factores que están acelerando la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y la destrucción de valor en el sector industrial. Así, la crisis energética derivada de las tensiones geopolíticas provocadas por Israel y EEUU está siendo utilizada por las grandes corporaciones como la excusa perfecta para ejecutar reformas estructurales, atacar los salarios y transferir los costes de la guerra a la clase trabajadora.