Los recortes dictados por Bruselas fracturan el Gobierno de Rumanía y resucitan a la oposición euroescéptica
El Partido Socialdemócrata retira su apoyo al primer ministro Bolojan por el desgaste electoral provocado por el recorte fiscal y la presión de la Unión Europea.
La frágil alianza de la coalición europeísta en Bucarest ha saltado por los aires tras la decisión del Partido Socialdemócrata (PSD) de retirar el apoyo al primer ministro, Ilie Bolojan. El jefe del Ejecutivo, perteneciente al Partido Nacional Liberal (PNL) de centro-derecha, se enfrenta ahora a una crisis profunda apenas un año después de asumir el cargo en mayo de 2025. Según explica la prensa nacional rumana y las agencias internacionales, el detonante ha sido la aplicación de un severo programa de austeridad y aumento de impuestos, diseñado para cumplir con los dictámenes de la Comisión Europea. Bruselas mantiene condicionados 11.000 millones de euros de fondos comunitarios a que Rumanía aplique un rigor presupuestario extremo, en un país que arrastra un procedimiento por déficit excesivo desde 2020 y uno de los mayores índices de pobreza del bloque comunitario.
La ruptura de la coalición responde a la sangría de votos sufrida por los socialdemócratas, quienes atribuyen su caída en los sondeos a las políticas de recorte de Bolojan. Esta desafección está siendo capitalizada por la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), formación de extrema derecha de carácter soberanista que ya lidera las encuestas tras haber sido desplazada del poder en las controvertidas elecciones del año pasado. En aquellos comicios, la intervención de la Unión Europea y el aparato judicial rumano forzaron la exclusión de candidatos euroescépticos que encabezaban las encuestas por "injerencia rusa", permitiendo la victoria in extremis del actual presidente, Nicușor Dan, frente al líder de AUR, George Simion.
La crisis económica rumana, con una inflación galopante y el debilitamiento de los servicios públicos, ha convertido el pacto de gobierno en una herramienta de transferencia de rentas hacia los acreedores internacionales bajo el eufemismo de la "estabilidad de mercado". El presidente Nicușor Dan, que ha mantenido una política contraria a cualquier fuerza que cuestione las directrices de Bruselas, se enfrenta ahora a un escenario de parálisis legislativa. Si el PSD y AUR unen sus fuerzas en la moción de censura prevista para mayo, el Gobierno caerá, dejando al bloque "europeista" sin mayoría para sostener el recorte fiscal exigido desde el exterior.
Este nuevo foco de inestabilidad en el flanco oriental de la Unión Europea, tras la victoria electoral de los socialdemócratas euroescépticos en Bulgaria, pone en evidencia las recetas económicas de austeridad y la fragilidad de los ejecutivos tutelados por la Comisión Europea. Mientras la AUR se prepara para una contraofensiva política, el bloque gubernamental —compuesto por liberales, socialdemócratas y la minoría húngara— se desintegra ante la imposibilidad de conciliar las demandas de la población con los recortes derivados de los fondos europeos.