El Secretario General del Partido Comunista de China (PCCh), Xi Jinping, situó la caída de la Unión Soviética como una consecuencia directa del "nihilismo histórico" y el abandono de la defensa de sus líderes fundacionales. En un discurso pronunciado el 5 de enero de 2013 ante el Comité Central en la Escuela Central del Partido —cuyo contenido teórico ha comenzado a circular con mayor fuerza en algunos debates políticos y académicos de Occidente en los últimos años tras su traducción y difusión— el mandatario sostuvo que "repudiar a Stalin y a Lenin supuso sembrar el caos en la ideología soviética". Para Xi, este giro no supuso una apertura democrática, sino un proceso que anuló la capacidad de dirección política del Partido y "provocó que las organizaciones a todos los niveles apenas tuvieran alguna función".

Esta tesis es fundamental para entender el mandato de Xi Jinping, ya que inició su liderazgo formulándola ante los nuevos miembros y candidatos elegidos en el XVIII Congreso Nacional, sentando unas bases ideológicas. La intervención fue titulada Sobre algunos problemas acerca de persistir y desarrollar el socialismo con características chinas, y concluía que la legitimidad de un Estado depende de su capacidad para producir y sostener una narrativa histórica, vinculándolo con el clásico proverbio chino que dice que "para destruir un país, primero hay que borrar su historia". En el caso de la URSS, Xi explicaba que "repudiar completamente la historia del PCUS" desarmó moralmente a la organización frente a sus adversarios. Esta advertencia, dirigida a los cuadros de más alto nivel del PCCh, establece que la llamada "desestalinización" soviética habría sido el primer paso hacia una parálisis institucional que China no debe emular bajo ninguna forma de "desmaoización", advirtiendo contra la idea de utilizar la era de la reforma para negar la era revolucionaria anterior a 1978.

El análisis de Xi Jinping identificaba un punto de ruptura muy preciso en la URSS: cuando el Partido perdió la hegemonía ideológica, perdió también el mando real sobre las fuerzas coercitivas. "El Ejército ya no estaba bajo el liderazgo del Partido", afirmaba el mandatario, según recogen las fuentes oficiales chinas como la revista teórica Qiushi del PCCh y la agencia Xinhua, subrayando que esta desconexión "condujo al fin de la URSS". Para el mandatario chino, la claudicación ante el relato revisionista hizo que el PCUS "se dispersara como aves asustadas" y "la gran Unión Soviética se fragmentara en una docena de pedazos"; una "lección del pasado", según Xi.

Retratos de Lenin y Stalin en la plaza de Nanjie (China). Foto: sixthtone.com

Campañas contra el "nihilismo histórico" como pegamento del Estado

Desde la llegada de Xi Jinping al poder, el Gobierno chino ha intensificado las campañas contra el llamado "nihilismo histórico" en el aparato de educación, los medios y la cultura, blindando el relato histórico del Partido como una cuestión de seguridad nacional. La dirección del PCCh identifica el cuestionamiento de los pilares históricos como el primer paso hacia el colapso estatal, priorizando la hegemonía ideológica en las cuestiones históricas. Al consolidar este relato, el aparato estatal chino busca asegurar la legitimidad y la coherencia discursiva de su sistema actual.

Estas tesis se han difundido sistemáticamente en el aparato educativo y propagandístico chino —especialmente a través del Libro de lecturas de discursos importantes de Xi Jinping—, sirviendo como base teórica para justificar endurecimiento del control ideológico actual. En los últimos años, cuando Occidente empieza a mostrar mayor interés por las cuestiones internas y académicas chinas, estas tesis han llegado al debate político más amplio, con repuntes de viralidad recientes en abril, especialmente en X y Facebook. Sin embargo, la cita se presenta a menudo en versiones distorsionadas como "Xi Jinping dijo que Stalin era bueno" o simplificadas como "repudiar a Stalin causó el caos", provenientes tanto de cuentas que apoyan a China como en críticas anticomunistas, a menudo omitiendo el contexto completo del discurso.

Los apuntes del alumno aventajado

El análisis de estas declaraciones es significativo por tres motivos: primero, porque la visión de China sobre la URSS revela cómo el gigante asiático se proyecta a sí mismo; segundo, porque el estudio exhaustivo que el PCCh realizó sobre la caída soviética ofrece pistas teóricas ajenas a los sesgos occidentales liberales tradicionales. Finalmente, la vigencia institucional de este discurso en China explica la actual arquitectura de sus aparatos ideológico de Estado, donde la unidad histórica y la narrativa unificada se entienden como un muro contra el colapso del poder político.