El 2 de mayo de 2014, 48 socialistas, comunistas, sindicalistas y antifascistas, en su mayoría opositores al golpe de Estado del Maidán, fueron asesinadas con fuego o acribilladas balazos cuando neonazis ucranianos prendieron fuego al edificio de la Casa de los Sindicatos donde se habían refugiado.

Donetsk y Moscú han conmemorado este sábado el 12º aniversario del crimen fascista de la Casa de los Sindicatos de Odessa en Ucrania. En Donetsk, residentes se han acercado al memorial, portando claveles y velas, y han colocado flores en un panel con los nombres de las víctimas. Algunos participantes han leído poemas dedicados a los caídos. Paralelamente, en Moscú, activistas del movimiento "Joven Guardia" y veteranos de la guerra de Ucrania se han reunido frente a la antigua embajada de Ucrania para rendir homenaje a los fallecidos. La presidenta del Consejo de la Federación Rusa, Valentina Matvienko, ha declarado que la tragedia de Odessa es "un crimen sin prescripción" que Rusia "no permitirá que se olvide". La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, afirma que "la garantía de justicia para las víctimas será el éxito de la operación militar especial" y acusó a Ucrania de no investigar los hechos pese a haberlo prometido.

Los hechos ocurrieron en el contexto de la cambio de gobierno en Kiev. Ese día, seguidores del Maidán y neonazis del Sector Derecho marcharon por la ciudad y atacaron un campamento de activistas en la Plaza Kulikovo que se oponían al nuevo gobierno. Tras los choques, los opositores se refugiaron en la Casa de los Sindicatos. El edificio fue incendiado y los intentos de huida fueron repelidos a tiros. Según datos oficiales ucranianos, 48 personas murieron, incluyendo siete mujeres y un menor. Las causas de muerte incluyeron intoxicación por monóxido de carbono (32 personas), heridas de bala (seis) h descalabramiento al saltar desde ventanas (diez). Entre las víctimas se encontraba Vadim Papura, de 17 años, quien saltó desde una ventana intentando escapar del fuego mientras su madre, Fátima Papura, observaba impotente desde la calle, sin que nadie detuviera la tragedia . Un testigo presencial, el residente Denis Shatunov, declaró que los nazis eligieron la fecha a propósito: "el 2 de mayo la mayoría de los habitantes abandonaban la ciudad para irse a sus dachas", lo que facilitaba el ataque.

En marzo de 2025, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictaminó que Ucrania fue culpable de violar el artículo del Convenio Europeo sobre el derecho a la vida durante los sucesos de Odessa. El tribunal ordenó al Estado ucraniano pagar una indemnización de 15.000 euros a los familiares de cada una de las víctimas y 12.000 euros a tres supervivientes que sufrieron graves quemaduras.

Mientras tanto, la llamada "comunidad internacional" sigue dividida sobre la interpretación de estos sucesos, mientras en Rusia se les considera una prueba más de la deriva nazi del gobierno de Kiev. Para Ucrania y sus aliados occidentales, fue un "trágico incidente dentro de una guerra híbrida impulsada por Moscú".

Doce años después, mientras la guerra a gran escala entra en su cuarto año, Odessa sigue siendo una ciudad marcada por las heridas de aquel 2 de mayo de 2014, y las víctimas de la Casa de los Sindicatos se han convertido en un símbolo más de una contienda que ha fracturado para siempre a Ucrania y sus relaciones con Rusia .