La OIT cifra en 840.000 las “muertes” anuales por riesgos psicosociales en el trabajo
El acoso registrado se cifra en el 23%, mientras el 35% de los trabajadores del mundo realiza jornadas semanales superiores a 48 horas: una sangría humana equivalente al 1,37% del PIB mundial.
El entorno laboral se ha consolidado como un espacio de alto riesgo para la vida de la clase trabajadora por la organización del trabajo impuesta por los intereses empresariales. Según el último informe global de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), titulado El entorno de trabajo psicosocial: desarrollos globales y vías para la acción, los factores de riesgo psicosocial provocan más de 840.000 muertes cada año. Estas defunciones derivan principalmente de enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales asociados a condiciones de explotación extremas. Estas cifras revelan que la actual sistema económico no solo extrae la plusvalía de los trabajadores, sino que consume activamente su salud, sumando anualmente 45 millones de años de vida perdidos por discapacidad.
La prolongación de la jornada laboral es uno de los mecanismos de presión más extendidos y letales identificados por la OIT. Los datos muestran que el 35% de los trabajadores y trabajadoras a nivel mundial se ven obligados a realizar jornadas superiores a las 48 horas semanales. Esta sobreexplotación del trabajo vivo está directamente vinculada al aumento del riesgo de sufrir "accidentes" cerebrovasculares y enfermedades del corazón. A esto se suma la violencia y el acoso en los centros de trabajo, donde el 23% de la población trabajadora mundial afirma haber experimentado violencia física o psicológica, siendo esta última la más frecuente, afectando al 18% del total.
La respuesta institucional ante esta crisis de salud pública sigue siendo insuficiente y desigual. Aunque un 37% de las instituciones nacionales de seguridad y salud en el trabajo prometen reforzar sus estadísticas en los próximos cinco años, la integración de la salud mental en los acuerdos transnacionales es mínima. De los 338 acuerdos transfronterizos registrados entre 2000 y 2025, solo el 18% aborda explícitamente los factores psicosociales o la salud mental. Este desinterés muestra cómo los marcos normativos y de "diálogo social" apuestan por la continuidad de la producción sobre la integridad física de la clase trabajadora, manteniendo una visión técnica que oculta la responsabilidad política de la patronal y los políticos profesionales en los ritmos de trabajo.
El informe de la OIT subraya que el diseño de los puestos de trabajo y las políticas de gestión digital, como el uso de la Inteligencia Artificial para el monitoreo del rendimiento, están exacerbando los riesgos. Estas tecnologías, al contrario de las promesas teóricas sobre "facilitar la labor", se emplean en realidad para intensificar la supervisión y aumentar la carga de trabajo, redefiniendo las expectativas de productividad en detrimento del bienestar de la clase trabajadora.
El coste humano es incalculable, pero el coste económico de la destrucción de vidas obreras se puede estimar: la OIT considera que la pérdida anual para el PIB global alcanza el 1,37%. Sin embargo, el enfoque de los organismos internacionales y las instituciones sigue siendo paliar resultados individuales en lugar de intervenir sobre las causas estructurales.
More than 840,000 people die each year from health conditions linked to psychosocial risks.
— International Labour Organization (@ilo) May 4, 2026
These work-related psychosocial risks are mainly associated with cardiovascular diseases & mental disorders, including suicide.
New ILO report explains: https://t.co/YQuiMVGsUN pic.twitter.com/ZcuPskqpiE