El menor de edad considerado el fundador y cabecilla de los 'White Boys', la organización juvenil de neonazi más activa desarticulada en Asturies, ha reconocido en sede judicial que siguió instrucciones directas de “uno de los jefes de Núcleo Nacional”, organización neonazi registrada legalmente con el beneplácito del Ministerio del Interior. Según los datos del escrito de calificación de la Fiscalía de Menores a los que ha tenido acceso elDiario.es, el líder del grupo admitió que las órdenes de la formación neonazi consistían en “ir a reventar” una manifestación antifascista en Xixón en septiembre de 2024. La banda armada ha sido desarticulada esta semana por la Jefatura Superior de Policía de Asturias con la detención de 19 jóvenes de entre 14 y 22 años, a quienes se atribuyen al menos 14 agresiones físicas y delitos de acoso selectivo. Todos estaban siendo monitorizados por la Policía, y no fueron detenidos hasta que detectaron que preparaban ataques mucho más violentos.

La investigación judicial sitúa el origen de la estructura criminal en julio de 2024, fecha en la que el menor procesado creó un grupo de WhatsApp bajo el nombre de 'White Boys' que llegó a aglutinar a 40 integrantes. El control de este canal digital estaba a cargo del fundador, otros dos menores y un joven mayor de edad. A través de este espacio de coordinación, los miembros difundían consignas ideológicas, simbología nazi y mensajes de exaltación a Adolf Hitler, utilizándolo además para planificar agresiones físicas explícitas que ellos mismos denominaban “cacerías de guarros”. El grupo operaba de forma coordinada en las localidades de Uviéu, Xixón, Avilés y Castrillón, seleccionando como objetivos a batir a personas migrantes, militantes de organizaciones de izquierda, personas sin hogar, homosexuales y Testigos de Jehová.

Los hechos acreditados por la Fiscalía de Menores de Asturias, concentrados entre agosto de 2024 y abril de 2025, exponen el uso de violencia física organizada en superioridad numérica y la exhibición de armas prohibidas como puñales, machetes, puños americanos, porras extensibles y espadas. El escrito de la acusación pública detalla acciones en las que hasta 14 miembros de la banda participaron simultáneamente en la paliza a una sola persona, así como episodios donde el cabecilla propinó patadas en la espalda y llegó a pisar la cabeza de una víctima cuando se encontraba indefensa en el suelo. Además, el texto recoge que los agresores grababan en vídeo las agresiones físicas para difundirlas internamente, llegando un menor a exhibir una camiseta ensangrentada tras alardear ante el grupo de haber pegado “a un moro”. La Policía lo toleró hasta que la impunidad los envalentonó a fabricar cócteles molotov.

El historial delictivo acumulado en el procedimiento judicial incluye agresiones a militantes del Sindicato de Estudiantes que precisaron asistencia médica, amenazas directas en centros educativos al grito de “Hitler tenía razón, hay que acabar con todos los rojos” y ataques contra puestos informativos de los Testigos de Jehová. La banda también hizo pintadas con esvásticas nazis y consignas de apoyo al grupo ultra del club de fútbol local, Ultra Boys, además de proferir insultos contra el personal docente de institutos de secundaria. Dos de los integrantes de la organización fascista se encargaban de conseguir hachís y cocaína para distribuirla entre el resto de los componentes del grupo.

Ante la gravedad de los hechos, la Sección de Menores de la Fiscalía de Asturias ha remitido su escrito de alegaciones al Juzgado de Menores para la apertura de la vista oral. La acusación pública solicita que se apliquen “medidas sancionadoras y correctoras proporcionales a la edad de los procesados”, requiriendo penas que van desde el internamiento en régimen semiabierto en centros especializados hasta la “libertad vigilada”. El Ministerio Fiscal exige también que les impongan “tareas socioeducativas obligatorias específicas” orientadas a “erradicar” la ideología racista y fascista de los menores imputados.