México y la UE sellan un nuevo acuerdo en su alianza estratégica
El pacto elimina la práctica totalidad de los aranceles a las exportaciones agrícolas mexicanas y movilizará 5.000 millones de euros en inversiones europeas.
México y la Unión Europea formalizaron este viernes la firma del Acuerdo Global Modernizado y de un Acuerdo Comercial Interino en el marco de la VIII Cumbre México-Unión Europea, celebrada en la Ciudad de México. El encuentro de alto nivel, orientado a actualizar y ampliar una relación económica, política y de cooperación que acumulaba más de veinticinco años de vigencia desde su marco original, estuvo encabezado por la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, contando además con la presencia del presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien asistió en calidad de testigo institucional. De forma complementaria, ambas delegaciones suscribieron una carta de intención destinada a establecer "un mecanismo permanente de diálogo político y estratégico enfocado en las consultas y la coordinación bilateral ante los principales desafíos de la agenda global".
Durante la conferencia de prensa posterior al encuentro, Ursula von der Leyen calificó el nuevo tratado como "uno de los más ambiciosos que el bloque europeo ha concretado en su historia", destacando que su alcance "supera los términos estrictamente comerciales para consolidar un vínculo integral". La funcionaria europea subrayó el impacto económico inmediato del instrumento, señalando que, una vez completada la ratificación formal por las partes, se eliminarán los aranceles para prácticamente la totalidad de las exportaciones agrícolas mexicanas con destino al mercado comunitario. De igual forma, la política alemana adelantó el inicio de "una nueva etapa" de inversiones en el país norteamericano a través de la estrategia europea Global Gateway, la cual movilizará 5.000 millones de euros en territorio mexicano para "financiar proyectos de energías renovables, movilidad limpia, redes digitales e industria farmacéutica". Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum celebró el pacto como un "momento histórico" que "afianza la confianza recíproca". En su intervención, Sheinbaum reivindicó la posición de México en la escena internacional como "un socio fundamental para Europa".
Consecuencias del acuerdo
A pesar del optimismo institucional, la implementación de este acuerdo "modernizado" plantea problemas estructurales que podrían profundizar la histórica asimetría económica entre ambas regiones. Al concentrar la desgravación arancelaria inmediata en el sector agrícola mexicano, el tratado perpetuará el rol de México como exportador de materias primas y manufactura de bajo valor agregado, manteniendo la dependencia frente a un bloque europeo que domina las patentes y los bienes de capital en áreas estratégicas como la industria farmacéutica y la inteligencia artificial. Asimismo, el desembarco de los 5.000 millones de euros de la estrategia Global Gateway en infraestructura energética y digital responde prioritariamente a la rentabilidad y repatriación de ganancias de las corporaciones transnacionales europeas. Por otro lado, la inclusión de cláusulas vinculantes en materia de migración y seguridad económica bajo el paraguas de un "diálogo político" abre la puerta a que las potencias europeas condicionen la política exterior mexicana, alineando el control de flujos migratorios y las cadenas de suministro a los intereses geopolíticos de Bruselas a cambio del acceso a su mercado.