Durante el primer trimestre de 2026, los trabajadores en el Estado español realizaron un promedio de 2,5 millones de horas extraordinarias a la semana que no fueron abonadas por las empresas. Esta cifra representa un minúsculo descenso del 2,2% en comparación con el mismo periodo del año anterior, pero supone todavía el 42% del total de las horas extra efectuadas, según reflejan los últimos datos publicados por la Encuesta de Población Activa (EPA).

El balance global de la EPA para los tres primeros meses del año muestra que se realizaron 5,89 millones de horas extra semanales, lo que equivale a un levísimo descenso del 0,2% respecto al inicio de 2025. La evolución interna de estos datos revela que las horas no pagadas experimentaron el citado retroceso del 2,2% hasta situarse en el umbral de los 2,5 millones semanales, manteniendo el peso del trabajo legalmente no retribuido en casi la mitad de la prolongación de las jornadas laborales.

El impacto económico de esta práctica queda reflejado en los cálculos anuales elaborados por sindicatos de cara a la nueva regulación. Tomando como referencia el conjunto del año 2025, ejercicio en el que se acumularon unos 130 millones de horas extra no retribuidas, UGT estima que los asalariados dejaron de percibir un total de 2.535 millones de euros en concepto de salarios. Esta falta de cotización mermó los ingresos de la Seguridad Social en aproximadamente 775 millones de euros y evitó, según las estimaciones del sindicato, la creación de hasta 62.000 puestos de trabajo a tiempo completo.

En sus análisis históricos, el sindicato también apunta que el total de horas extraordinarias realizadas durante el año 2025 superó en un 10,5% a las registradas en 2019, fecha en la que entró en vigor la obligatoriedad del registro de jornada para todas las empresas.

La horas 'complementarias'

Por otro lado, el uso de las llamadas horas complementarias sigue creciendo. Estas horas corresponden a la jornada realizada por encima de las horas ordinarias estipuladas en los contratos a tiempo parcial, una fórmula legal que, bajo el eufemismo de la "flexibilidad organizativa" permite a las empresas disponer de su fuerza de trabajo según convenga a las necesidades puntuales de producción sin incurrir en costes extraordinarios adicionales.

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha señalado en un estudio específico sobre la materia que este mecanismo introduce a los empleados en una dinámica de precariedad caracterizada por jornadas irregulares y por la total incertidumbre de no saber si dichos ingresos complementarios se mantendrán en el tiempo.

Los datos recogidos en dicha investigación detallan que la incidencia de las horas complementarias se ha triplicado durante la última década, llegando a promediar 0,8 horas al mes por cada persona asalariada con contrato a tiempo parcial en el año 2024. El análisis histórico determina que este repunte se disparó notablemente a partir de 2013, coincidiendo con una modificación de la legislación laboral que flexibilizó el uso de estas horas y elevó de forma considerable el límite máximo permitido para los contratos parciales.