El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves una proposición no de ley impulsada por el PSOE que declara de manera "irrevocable" la permanencia del Estado español en la Unión Europea. El texto definitivo, cuya redacción final fue formalmente consensuada entre el PSOE y el PNV, ratifica la sumisión del Gobierno a la agenda de las oligarquía europea, que define como "un pilar fundamental y garante de la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos, la seguridad colectiva y la estabilidad económica". Según recoge Europa Press, la iniciativa parlamentaria logró salir adelante gracias al respaldo mayoritario de los diputados de PSOE, Sumar, PNV, EH Bildu, ERC, BNG, CC y UPN. Por el contrario, la propuesta encontró la oposición de Vox y Podemos, quienes votaron en contra, mientras que el Partido Popular y Junts optaron finalmente por la abstención en el hemiciclo. 

El documento refrendado en la Cámara Baja insta al Ejecutivo a defender ante el Consejo Europeo una "reforma integral" de los Tratados con el objetivo de "fortalecer la soberanía estratégica y la independencia de la Unión Europea". Entre los puntos clave de la propuesta se reclama dotar a las instituciones de la gran burguesía europea de "una mayor capacidad operativa en materias de política exterior, seguridad, defensa, suministro energético y desarrollo industrial". El pacto promueve, en principio, el "pleno despliegue" de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea en lo relativo a sus regiones y pueblos autónomos, solicitando modificaciones normativas para que las administraciones regionales equivalentes "dispongan de voz propia en Bruselas", además de impulsar el reconocimiento oficial del euskera, el gallego y el catalán dentro de la Unión.

Durante la sesión de debate celebrada el pasado martes de manera previa a la votación, varios de los socios habituales de investidura del Gobierno expusieron un marcado "europeísmo crítico" hacia las directrices actuales de Bruselas. Desde las filas de EH Bildu, Jon Iñarritu reprochó los "dobles estándares" de la diplomacia continental "ante crisis internacionales como las de Palestina, el Sáhara Occidental, el pueblo kurdo o el Tíbet", pese a lo cual, votó a favor. Por su parte, los partidos de la oposición ultraderechista defendieron sus posiciones de voto mediante severas críticas a la gestión del Ejecutivo central y a la "utilización partidista de los marcos internacionales".