Hace cuatro años, concretamente el 24 de junio de 2022, cientos de personas (casi 2.000 según diversas fuentes) intentaron cruzar la frontera entre Marruecos y el Estado español tras superar la valla de Melilla. Sin embargo, las fuerzas policiales de ambos estados intentaron obstaculizar su intento con una violencia tremenda y cargaron duramente contra quienes intentaban migrar.

El número exacto de víctimas nunca se ha esclarecido, pero varias ONGs han explicado que ese día fueron asesinadas 70 personas. Según fuentes oficiales, fueron alrededor de 23. Además de esto, varias personas desaparecieron en la masacre.

Parece ser que todos los asesinatos ocurrieron en territorio de Marruecos, concretamente por parte de los gendarmes marroquíes, pero las informaciones publicadas posteriormente han demostrado que la Guardia Civil española también actuó con violencia: utilizó gas contra esas personas y les lanzó piedras. Dos años después de la masacre, en 2024, la Fiscalía de Marruecos suspendió la investigación sobre lo sucedido en la valla de Melilla y archivó la causa. Pues bien, en el Estado español se hizo un esfuerzo aún menor para esclarecer los hechos y exigir responsabilidades: la Fiscalía española archivó la investigación en diciembre de 2022, y no se tomó ningún tipo de medida para que la Guardia Civil o el Ministerio del Interior asumieran responsabilidades.