El Estado español registra un récord histórico en junio con 1.031 muertes atribuibles al calor
Los fallecimientos por las altas temperaturas han aumentado un 153% respecto al año anterior, con Catalunya y la CAV liderando las estadísticas de mortalidad.
El Estado español ha registrado un total de 1.031 muertes atribuibles a las altas temperaturas durante el pasado mes de junio, lo que representa un incremento del 153% en comparación con las 407 defunciones contabilizadas en el mismo mes del año pasado. De acuerdo con las estimaciones oficiales publicadas por el “Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria” (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), este balance mensual constituye el máximo histórico para un mes de junio desde que este sistema de medición comenzó a operar en el año 2015. Hasta la fecha, los registros estatales más cercanos a este umbral se habían concentrado en los meses de junio de 2017 y 2022, periodos en los que se notificaron 1.000 y 828 muertes, respectivamente. Esta situación de alta mortalidad veraniega da continuidad a la tendencia observada en mayo, mes que también cerró con un récord al registrarse 122 fallecimientos relacionados con las elevadas temperaturas.
Desde la activación del sistema MoMo el pasado 13 de mayo, coincidiendo con la puesta en marcha del “Plan Calor” impulsado por el Ministerio de Sanidad, el impacto acumulado del estrés térmico se eleva a un total estimado de 1.153 fallecimientos, frente a los 415 documentados durante el mismo intervalo temporal del año 2025. Los analistas del Instituto de Salud Carlos III señalaron que la mayor concentración de la mortalidad en junio se experimentó durante los últimos días del mes, identificándose el pasado 25 de junio como la jornada más crítica del periodo al concentrar un pico de 120 muertes en un solo día.
En lo que respecta al perfil sociodemográfico de las víctimas mortales, los datos consolidados del sistema MoMo indican que la variable de la edad se confirmó como el factor de vulnerabilidad más determinante, dado que la gran mayoría de los finados, concretamente 1.022 de ellos, superaba los 65 años de edad. Dentro de este grupo de población de la tercera edad, el impacto de las temperaturas extremas fue especialmente severo en el segmento de extrema longevidad, cobrándose la vida de 720 personas mayores de 85 años.
La distribución territorial de los decesos asociados al calor revela diferencias significativas entre las distintas comunidades autónomas. Catalunya se situó a la cabeza de la mortalidad mensual al registrar una estimación de 218 fallecimientos, seguida por la CAV con 147 víctimas mortales, Castilla y León con 96, la Comunidad de Madrid con 92, Galiza con 88, Andalucía con 72 y el País Valencià con 62 muertes. El resto presentaron cifras inferiores, con Nafarroa registrando 53 decesos, Asturies 51, Cantabria 49, Aragón 45, Castilla-La Mancha 31, La Rioja 13, Extremadura 7 y la Región de Murcia con 3 fallecidos. Por el contrario, los archipiélagos de Balears y Canarias, junto con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, cerraron el mes sin que el sistema notificara ninguna defunción vinculada a estas causas climáticas.