La Policía de Israel asegura haber iniciado una “investigación interna” tras la difusión en redes sociales de un vídeo que muestra a un agente de la policía fronteriza lanzando una granada aturdidora dentro de un vehículo ocupado por ciudadanos palestinos. El ataque ocurrió en el campo de refugiados de Qalandia, una zona estratégica donde se ubica un importante puesto de control militar que separa la ciudad de Ramala de Jerusalén. De acuerdo con las imágenes captadas por cámaras de seguridad cercanas, el agente mantuvo una discusión con el conductor antes de activar el dispositivo, arrojarlo al interior del automóvil y forzar el cierre de la puerta para impedir la salida del ocupante mientras el artefacto detonaba.

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Video: Quds News Network

En la grabación se escucha al uniformado gritar “Cállate, ¿a quién le hablas así?”, justo antes de introducir el explosivo. Tras la detonación en el habitáculo, del cual comenzó a salir humo, dos pasajeros situados en los asientos traseros lograron abrir las puertas y huir a pie, momento en el cual el oficial les apuntó con su arma y efectuó disparos mientras los civiles se protegían detrás del coche con las manos en alto. Según el diario The Times of Israel, tanto el conductor como los acompañantes resultaron “ilesos” en el ataque. El citado medio recogió un comunicado de la Policía israelí en el que la institución asegura que se “está tomando muy en serio” lo sucedido y confirma la suspensión cautelar del implicado. 

 Asimismo, la jornada del domingo en la que se enmarca este suceso estuvo marcada por otros ataques letales en la región. Las autoridades palestinas informaron de que el Ejército israelí mató a un adolescente de 16 años e hirió a otros dos menores de edad durante una incursión militar en el propio campamento de Qalandia, donde el personal de la Media Luna Roja Palestina también tuvo que asistir a otro joven herido por un disparo en el muslo. Por otra parte, la agencia oficial de noticias palestina Wafa denunció el asesinato de un bebé de cuatro meses cerca de Ramala, en la localidad de Deir Amar, debido a que el bloqueo impuesto por un puesto de control militar israelí impidió su traslado a tiempo a un centro hospitalario.

Este repunte de la tensión coincide con la publicación de un informe de la ONG israelí B'Tselem este pasado lunes, en el cual se denuncia que 54 niños y adolescentes palestinos murieron por fuego israelí en Cisjordania durante 2025. La ONG añade que los cuerpos de 18 de estos menores continúan retenidos por el Ejército, impidiendo sus entierros. Según los registros de B'Tselem que abarcan el periodo entre el 7 de octubre de 2023 y el 7 de junio de 2026, el ejército israelí ha asesinado a 236 menores palestinos en Cisjordania, a los que se suman otros cinco fallecidos a manos de colonos. La entidad criticó la falta de imputaciones judiciales contra los militares implicados y describió las directrices operativas vigentes en la zona como una política de fuego “imprudente” que otorga a los soldados una  “licencia para matar”.