El Gobierno de Cuba, a través del Ministerio de Energía y Minas, confirmó durante este fin de semana una nueva desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional, lo que representa el segundo apagón generalizado que sufre todo el territorio de la isla en el transcurso de una sola semana. La entidad estatal notificó la emergencia desde La Habana mediante una escueta publicación en sus redes oficiales, detallando que la red colapsó por completo y dejó a oscuras a la población de forma inmediata.

El titular de la cartera de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, describió el panorama actual como “una situación compleja”, aunque recalcó que los equipos técnicos ya se encuentran trabajando en las labores de restablecimiento del suministro. El funcionario depositó su confianza en los operarios, a quienes calificó como “trabajadores dignos y comprometidos” que se enfrentan diariamente a los cortes de luz, concluyendo su intervención con la frase “¡Aquí no se rinde nadie!” como un mensaje de aliento tras el previo apagón total registrado el pasado lunes.

Este nuevo colapso se suma a una serie de fallas críticas en la infraestructura energética cubana, la cual ya había registrado dos apagones generales en marzo, precedidos por otra desconexión absoluta del sistema ocurrida el pasado 10 de septiembre. Las autoridades de La Habana achacan estas persistentes dificultades operativas de forma directa al bloqueo energético impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos, que en enero intensificó la presión económica al amenazar con la imposición de aranceles comerciales a cualquier tercer país que venda o suministre petróleo a la isla caribeña.

Ante esta coyuntura, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó formalmente a la administración estadounidense de “intentar inducir un estallido social por asfixia en el país” mediante el bloqueo sistemático al acceso de combustibles indispensables para el funcionamiento de las centrales termoeléctricas. El mandatario defendió la gestión de su administración y elogió la resistencia de la población al afirmar que “es heroico lo que hacen los trabajadores eléctricos en medio de un bloqueo energético genocida”.