Zelensky: “Los cielos de Rusia son para drones, no para la aviación civil”
El presidente ucraniano “advierte” a aerolíneas y aseguradoras de que el cielo ruso “se está volviendo completamente inseguro”; Putin califica el mensaje de “terrorismo de Estado”.
El presidente en funciones de Ucrania, Volodimir Zelensky, “advirtió” este martes a las aerolíneas internacionales, aseguradoras y operadores de aeropuertos rusos de que el espacio aéreo de la Federación Rusa “se está volviendo completamente inseguro” por la actividad masiva de drones ucranianos. En su discurso nocturno habitual, Zelensky afirmó que “la aviación civil no tiene lugar entre los drones” y que, aunque “Ucrania no amenaza a aviones civiles”, “simplemente habrá drones en el cielo de Rusia en una escala que hay que tener en cuenta”.
La peculiar “advertencia”, que el mandatario consideró como “un gesto de prevención para evitar víctimas inocentes”, llega tras los ataques aéreos de gran intensidad contra Ucrania durante los últimos seis días, que a su vez responde a los ataques con drones de largo alcance de Kiev contra refinerías, terminales petroleras e infraestructura energética rusa. Como consecuencia, la agencia rusa de aviación civil ha tenido que suspender en repetidas ocasiones las operaciones en los aeropuertos de Moscú y otras ciudades como medida preventiva. Los ataques rusos, por su parte, han tenido especial incidencia sobre Kiev y su región, donde se han registrado al menos 12 muertos y decenas de heridos en la noche del 31 de agosto al 1 de septiembre, según fuentes oficiales ucranianas. De acuerdo con la versión rusa, en cambio, los objetivos incluían una empresa que produce componentes para misiles de crucero, “una fábrica de dirigibles para el control de drones y una terminal ferroviaria implicada en el tránsito de cargas militares”. El Kremlin también afirmó haber interceptado 516 drones ucranianos sobre su territorio durante la noche.
El inquietante anuncio de Zelensky supone un paso más en la escalada de la guerra de desgaste que ambos bandos libran en el aire. Mientras Rusia mantiene una campaña de bombardeos con misiles balísticos, de crucero y más de 200 drones (muchos de propulsión a reacción) contra objetivos ucranianos, Kiev ha respondido con ataques de largo alcance sistemáticos contra infraestructura energética, civil y militar rusa, incluyendo refinerías, bases aéreas y depósitos de combustible. En los últimos días, Zelensky había ordenado lanzar hasta 1.000 drones diarios contra territorio ruso, según declaraciones del 28 de agosto recogidas por medios ucranianos. El jefe de la Oficina del Presidente, Kirilo Budanov, apoyó explícitamente la decisión y afirmó que “mientras continúe la agresión, los drones y misiles ucranianos operarán en el espacio aéreo ruso”. Ucrania, en palabras del propio Zelensky, está dispuesta a “limpiar” temporalmente el cielo ruso de drones en determinadas direcciones y periodos si así lo solicitan los socios internacionales por motivos diplomáticos, como ya ha ocurrido en pausas previas a petición de los Estados Unidos de América.
Ukraine is a country of peace. And we truly respect the fact that our partners want to help bring this war to an end. We support every such effort. When the Americans asked us to pause strikes on Moscow and St. Petersburg on August 25, 26, and 27, we observed that pause. There… pic.twitter.com/wck56fwMUR
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) September 1, 2026
Putin: “Con terroristas no se negocia”
La reacción de Rusia no se ha hecho esperar. El presidente Vladimir Putin, en una rueda de prensa tras la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en Biskek (Kirguistán), calificó las palabras de Zelensky de “solicitud de terrorismo de Estado” y advirtió de que “con terroristas no se negocia”. Putin aseguró que Rusia “encontrará con qué responder” si se producen “tragedias” y reiteró que Moscú está preparando grandes golpes de respuesta contra la infraestructura energética ucraniana; “que nadie lo dude”, subrayó. Mientras, el frente terrestre sigue siendo el escenario de una guerra de desgaste: el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania reportó entre 178 y 210 combates en las últimas 24 horas, con la mayor intensidad en las direcciones de Pokrovsk (45 ataques) y Kostiantynivka (alrededor de 20).
La declaración de Zelensky no constituye un cierre oficial del espacio aéreo ruso —competencia exclusiva de las autoridades rusas o de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI)—, sino una “advertencia” de “cierre de facto” por el riesgo operativo real que genera la densidad de drones. El objetivo, ahora declarado, es aumentar la presión sobre las aerolíneas y aseguradoras que aún operan rutas hacia Rusia, especialmente compañías de países no occidentales, y elevar el coste político y económico de la guerra para Moscú. Sin embargo, la escalada conlleva riesgos objetivos: aunque Ucrania niega cualquier intencionalidad de atacar aviones civiles, la saturación del espacio aéreo con drones aumenta la posibilidad de incidentes. La guerra, que ya ha costado cientos de miles de vidas y ha devastado infraestructuras civiles en ambos países, entra así en una nueva fase en la que el cielo se convierte en un campo de batalla tan disputado como la tierra, donde la distinción entre objetivos militares y civiles se vuelve cada vez más borrosa, y las “advertencias”, cada vez más osadas.