España mantiene fuera de servicio sus helicópteros rusos antiincendios por las sanciones de la UE
Los Kamov Ka-32 soviéticos siguen siendo considerados los más eficaces para apagar fuegos, pero llevan dos años inoperativos por la falta de repuestos; Argelia, aliada de Rusia, despliega Mi-26 y Be-200 en plena oleada de incendios.
España mantiene fuera de servicio o con capacidad muy limitada sus helicópteros Kamov Ka-32 desde 2024 por las sanciones de la Unión Europea contra la Federación Rusa, que impiden comprar repuestos y que técnicos rusos del fabricante se desplacen. Hasta ocho o diez de estas aeronaves diseñadas en los años 80 en la Unión Soviética fueron contratadas a operadores privados para la extinción de incendios porque eran consideradas por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) como las más eficaces de la flota, con una capacidad de descarga de 4.500 litros por pasada, alta maniobrabilidad en valles y autonomía de dos horas. Sin embargo, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) revocó sus certificados de aeronavegabilidad, y los operadores han reubicado los aparatos fuera de la UE. En 2023 apenas operaban tres; desde 2024, ninguno ha participado en grandes incendios. El propio Gobierno admite una “merma” en la capacidad de descarga, pero no ha solicitado exenciones específicas a las sanciones, según algunas fuentes, y las propuestas para permitir el mantenimiento de estos helicópteros no han prosperado.
En contraste, Argelia, que también enfrenta una oleada de incendios forestales con miles de focos y decenas de miles de hectáreas quemadas, despliega activamente material aeronáutico ruso. Su Ejército y Protección Civil utilizan helicópteros soviéticos Mi-26 –cuyos primeros prototipos datan también de los años 80–, con capacidad de hasta 15.000 litros de descarga, y aviones anfibios rusos Beriev Be-200, de los años 90, con capacidad de entre 12.000 y 13.000 litros, además de Mi-17 soviéticos de los 70 y una flota mixta con otras aeronaves arrendadas. En picos de actividad, Argelia ha llegado a movilizar hasta 18 medios aéreos, combinando apoyo militar y civil, sin que las sanciones europeas afecten su operatividad. El Gobierno argelino ha presentado el despliegue como un éxito operativo, mientras la prensa del país destaca en la coordinación entre el Ejército y Protección Civil de los últimos días.
ARGELIA tiene operativos dos HIDROAVIONES rusos Beriev 200 que están ahora mismo apagando sus INCENDIOS pero hay en la UE gente que dice que en Europa no valen ... 👇😱
— Guillermo Rocafort (@GuillermoRocaf1) July 25, 2026
16.000 litros por descarga. Tres veces más que el Canadair 🧐pic.twitter.com/S9lagmRKAI
Helicópteros rusos MI-26, con capacidad de carga de hasta 15 mil litros, pertenecientes al ejército argelino 🇩🇿 participando en la extinción de incendios forestales en Argelia 👇😡
— Guillermo Rocafort (@GuillermoRocaf1) July 26, 2026
En España tenemos la mierda de la OTAN que no sirve para nada
pic.twitter.com/NKOTGgxMSQ
Esta asimetría vuelve a poner en evidencia las consecuencias colaterales de las sanciones contra Rusia sobre la seguridad civil en la UE. Mientras España, como miembro de la UE y la OTAN, ha visto reducida su capacidad de respuesta ante incendios en plena temporada —con decenas de grandes fuegos y miles de hectáreas arrasadas por las llamas—, Argelia, país norteafricano aliado histórico de Rusia y gran compradora de material militar y de uso dual de Moscú, mantiene acceso estable a piezas y soporte técnico, lo que le permite afrontar mejor los incendios.
España, en cambio, no ha logrado sustituir los Ka-32 con medios equivalentes en coste-eficacia: los Super Puma o Airbus son más caros y, según expertos, ofrecen menor rendimiento en condiciones de viento cruzado y valles estrechos. Es decir, las propias autoridades españolas reconocen que los helicópteros soviéticos de hace 40 años siguen siendo los mejores del mercado para apagar incendios, mientras que los modelos fabricados en Occidente en todo este tiempo son mayormente caros y menos eficientes. Este caso vuelve a ilustrar el estancamiento se innovación técnica de las economías de mercado y el llamado “efecto boomerang” de las sanciones europeas contra Rusia por la guerra en Ucrania, donde se aprecia cómo a menudo choca con las necesidades materiales más urgentes de la población, que paga el precio de las decisiones políticas de sus dirigentes en forma de menos medios para combatir incendios, mientras Argelia, considerado “país tercermundista”, afronta los incendios de forma más efectiva.
La cuestión ha suscitado debate político en España. Algunos sectores critican la rigidez de las sanciones, y varios medios han señalado que el Gobierno no ha presionado a Bruselas para obtener “exenciones temporales” en equipos de protección civil. En Argelia, en cambio, la prensa local celebra la movilización nacional y el papel de los medios rusos como un factor importante para contener los incendios.
El contraste entre la parálisis técnica en España y la operatividad en Argelia subraya una contradicción que trasciende la logística y los aspectos puramente técnicos: las sanciones, en teoría diseñadas para debilitar al Estado ruso, están debilitando la capacidad de respuesta de emergencia de los países que las aplican.