España se desploma en el informe PISA
Los resultados caen especialmente en comprensión lectora, aunque la OCDE constata un deterioro generalizado en todo el mundo y señala como causante al uso masivo de móviles y redes sociales.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha publicado este martes los resultados de la novena edición del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA). Este informe, elaborado a partir de las pruebas realizadas a más de 760.000 alumnos representativos de 33 millones de jóvenes de 15 años en 91 países, constata que los niveles de aprendizaje a escala planetaria han vuelto a estancarse o caer tras el desplome registrado en la edición de 2022.
En el caso del Estado español, los datos fríos reflejan un retroceso significativo y continuado en todas las competencias evaluadas, situando al país por debajo de la media de la OCDE y de la Unión Europea. La caída más severa vuelve a darse en la comprensión lectora, un fenómeno que los analistas relacionan directamente con “el impacto de las pantallas, las redes sociales y el acortamiento de los tiempos de atención entre el alumnado”.

En el desglose de las calificaciones obtenidas por el estudiantado en el Estado español, la asignatura de Ciencia es la que registra el menor descenso en este trienio, perdiendo ocho puntos al pasar de 485 a 477. Por su parte, la competencia matemática cae 16 puntos, situándose en 457 frente a los 473 anteriores. El desplome más acentuado se produce en Lectura, donde se ha perdido 23 puntos en esta edición y quedan en 451. Si se analiza la evolución acumulada en las dos últimas entregas del informe PISA, el alumnado ha perdido un total de 45 puntos en lectura, una cifra especialmente crítica si se considera que la OCDE equivale un curso escolar completo a una variación de 20 puntos. De este modo, la brecha con el entorno internacional se ensancha, dado que los promedios de la OCDE se sitúan en 486 puntos en Ciencias, 469 en Matemáticas y 466 en Lectura.
Durante la presentación pública de los resultados, celebrada en rueda de prensa por el analista de la OCDE Hue Halgreen y el secretario de Estado de Educación español, Abelardo de la Rosa, se hizo hincapié en que este fenómeno “no debe analizarse como un problema aislado del sistema español”. El secretario de Estado admitió que se trata de “resultados a mejorar”, pero matizó inmediatamente que “hay que entenderlos en el contexto del descenso global significativo a nivel mundial”. De la Rosa descartó de forma categórica que el deterioro “guarde relación con la implantación de la Ley Orgánica de Modificación de la LOMLOE”, aprobada a finales de 2020.
Una tendencia global
Por su parte, el analista de la OCDE Hue Halgreen coincidió en señalar que las razones de fondo van más allá de las reformas legislativas de cada país y apuntó directamente al uso continuado de dispositivos digitales y pantallas. Halgreen argumentó que “la proliferación del desarrollo tecnológico en la última década y la constante interacción con móviles y tabletas están erosionando la capacidad de concentración del alumnado frente a tareas exigentes”. Según detalló, los estudiantes actuales “encuentran serias dificultades cuando se enfrentan a textos con una extensión superior a las 400 palabras”. Las pruebas revelan que las tasas de éxito cayeron con mayor rapidez en los ejercicios que exigían evaluar, reflexionar o integrar datos de distintas fuentes, mientras que las preguntas centradas en localizar información única apenas variaron.

Los informes complementarios redactados por la OCDE sostienen que la forma de consumir contenidos en internet, marcada por el movimiento dinámico de las pantallas y las redes sociales, “está afectando a la motivación para la lectura reposada”. Entre 2018 y 2025, la proporción de lectores fluidos disminuyó siete puntos porcentuales a nivel global, mientras que la categoría de “lectores precipitados”, aquellos que responden muy rápido pero cometen errores de forma constante, creció del 7% al 11%. Además, el rendimiento disminuyó exponencialmente en los tramos finales del examen de PISA, lo que sugeriría, según la propia OCDE, una “rápida pérdida de persistencia o confianza por parte de los alumnos”.
El informe PISA 2025, que en esta edición dedicó un apartado especial a la competencia científica y a la capacidad del alumnado para “evaluar críticamente el conocimiento ambiental”, revela que la crisis de rendimiento es de carácter estructural a nivel global. A escala internacional, la competencia matemática cayó 22 puntos entre 2015 y 2025 en el conjunto de la OCDE, y la lectura descendió 28. Tres de cada cuatro sistemas educativos con datos comparables desde 2018 anotaron caídas estadísticamente significativas en comprensión lectora.