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Récord histórico de libros prohibidos en las escuelas de EEUU

La censura se dispara a 6.588 títulos vetados en 2025 ante el empuje de lobbies y leyes estatales de retiro preventivo de obras en las escuelas públicas por razones de “diversidad e ideología”.

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Foto: storage.googleapis.com
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Según los registros de la Oficina para la Libertad Intelectual de la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos (ALA, por sus siglas en inglés), a lo largo del año 2025 se contabilizaron 6.588 libros censurados o retirados de las estanterías en distintas escuelas públicas del país. Esta cifra representa un incremento exponencial en comparación con los parámetros históricos registrados entre los años 2001 y 2020, periodo en el que se objetaba un promedio de apenas 70 títulos anuales a nivel nacional. La ONG PEN America, dedicada a la defensa de la libertad de expresión y al seguimiento continuo del fenómeno de la censura, concluyó en su más reciente informe que “nunca se había privado a tantos niños del acceso a tantas historias”.

Este incremento sin precedentes en los niveles de censura transcurre de forma paralela a la aprobación de decenas de leyes estatales, e incluso iniciativas a nivel federal, diseñadas para restringir el acceso a volúmenes considerados “inapropiados para la infancia”. En declaraciones concedidas a BBC Mundo, Gianmarco Antosca, representante de la Coalición Nacional contra la Censura, explicó que “lo que estamos viendo ahora es un tipo de escalada muy distinto”. De acuerdo con el analista, el fenómeno ha rebasado las dinámicas internas de los centros educativos para instalarse directamente en los debates estatales y en la agenda política nacional. Aquello que comenzó como una tendencia impulsada por sectores conservadores locales se ha traducido en enormes listas de títulos que circulan de manera sistemática entre los despachos de altos cargos y funcionarios públicos. En una elevada proporción de los casos, los libros son apartados de la circulación escolar sin que las autoridades competentes hayan procedido siquiera a una lectura o revisión completa de su contenido.

Las organizaciones que promueven este tipo de prohibiciones y los responsables políticos que las ejecutan sostienen que su único propósito radica en “salvaguardar a la infancia frente a contenidos no aptos para su nivel de desarrollo madurativo”, apelando al “derecho inalienable de las familias a dirigir la educación de sus hijos”. En un comunicado remitido a BBC Mundo, Tina Descovich, fundadora y directora ejecutiva de Moms for Liberty, uno de los colectivos más influyentes en la impugnación de fondos bibliográficos, afirmó que “Luchamos por proteger a los niños de contenidos sexuales explícitos y de material ideológico en las bibliotecas escolares que no es apropiado para su edad”.

La aplicación de la censura no se manifiesta de manera homogénea a lo largo del territorio estadounidense. Datos combinados de la ALA y PEN America demuestran que la mayor parte de las restricciones se concentran en estados del sur y del suroeste como Florida y Texas, mientras que en otros territorios como Oklahoma o Nuevo México no se ha formalizado ningún expediente de esta índole. El procedimiento habitual para retirar un libro de las aulas requería tradicionalmente que un progenitor u otro ciudadano empadronado en la zona presentase una solicitud formal de objeción ante la autoridad educativa del condado. Posteriormente, un comité de evaluación compuesto por expertos evaluaba la obra e indicaba un “concepto técnico” en función del cual el distrito escolar resolvía mantener o retirar el volumen.

No obstante, en el contexto actual han proliferado vías administrativas que permiten evitar estos comités de revisión. En estados como Utah y Carolina del Sur, las asambleas legislativas han promulgado normativas que establecen listas estatales de “no lectura” obligatorias para todos los colegios. Estas listas de libros prohibidos buscan bloquear la difusión de material calificado de “indecente, dañino o pornográfico”, e incluyen títulos consagrados de la literatura global como El cuento de la criada, de Margaret Atwood; Gente normal, de Sally Rooney; Las ventajas de ser invisible, de Stephen Chbosky; la saga Una corte de rosas y espinas, de Sarah J. Maas; y Ugly Love, de Colleen Hoover. Tras la inclusión de cuatro obras del autor Stephen King el pasado 6 de julio, el catálogo de libros vetados en las escuelas de Utah alcanzó los 36 títulos, mientras que en Carolina del Sur asciende a 22 publicaciones. 

De esta forma, docentes, directores y personal de biblioteca optan por suprimir preventivamente cualquier obra potencialmente polémica antes de someterse al escrutinio de los órganos de inspección o encarar expedientes disciplinarios y procesos judiciales. Datos de la Oficina para la Libertad Intelectual de la ALA revelan que el 92 % de las solicitudes de impugnación registradas en 2025 fueron promovidas de forma directa por grupos de presión estructurados y por funcionarios del aparato del Estado.