Israel cierra el consulado británico en Jerusalén
La decisión responde al veto a productos de colonias en Cisjordania. Apenas un par de horas después de decretarse, una “avería informática” ha colapsado los aeropuertos británicos, cancelando miles de vuelos.
Este martes, el Gobierno de Israel anunció la adopción inmediata de una batería de represalias políticas y consulares contra el Reino Unido, potencia colonial que propició su creación en 1948. La decisión, comunicada formalmente en Jerusalén por el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, responde de manera directa a la prohibición comercial decretada horas antes por el Parlamento británico sobre los productos originarios de las colonias israelíes en Cisjordania. En una intervención pública ofrecida sin turno de preguntas, Saar advirtió a la comunidad internacional de que “ninguna medida coercitiva logrará desviar a su país de sus objetivos de seguridad nacional”. La medida de mayor impacto institucional radica en la orden de cierre del consulado general del Reino Unido ubicado en Jerusalén Este.
El dictamen británico ha desencadenado además un movimiento de alcance multilateral. Tras la votación en la Cámara de los Comunes, un bloque integrado por otros diez países europeos, entre los que figuran el Estado español, el francés y Canada, emitieron un comunicado conjunto anunciando su intención de adoptar restricciones comerciales análogas contra los bienes producidos en las colonias cisjordanas. Frente a este escenario, Saar justificó la postura de su Ejecutivo proclamando que “el pueblo judío tiene derecho a vivir en toda la tierra de Israel”.
En el ámbito personal y político, Tel Aviv ha decretado la prohibición de entrada a su territorio para doce ciudadanos británicos a los que acusa de involucrarse en actividades “hostiles”. Entre los sancionados destaca la figura de Jeremy Corbyn, exlíder del Partido Laborista y actual diputado independiente, así como su socia política Zarah Sultana, con quien copreside la formación de izquierdas Your Party. La lista de vetados incluye de igual forma al abogado Fahad Ansari, director de la organización Riverway to the Sea y representante legal de Hamás en la pugna judicial británica contra la ilegalización de este grupo palestino. La lista la completan otros nueve legisladores del Parlamento de Westminster, con cinco representantes del Partido Verde, tres diputados del Partido Laborista y el parlamentario independiente John McDonnell.
Aeropuertos colapsados
La crisis diplomática bilateral coincidió cronológicamente con un caos operativo de grandes dimensiones en la red de transportes del Reino Unido. Apenas dos horas y treinta y cinco minutos después de que Londres formalizara las restricciones comerciales sobre las colonias, la entidad estatal National Air Traffic Services (NATS), proveedora del control de tráfico aéreo británico, sufrió “una falla técnica de gran magnitud” en su sistema informático de procesamiento de datos de vuelos. El fallo derivó en la cancelación de más de mil vuelos y ha dejado en tierra a decenas de miles de pasajeros en los principales aeropuertos británicos.
La alteración del espacio aéreo afectó gravemente a terminales de alta densidad como Londres-Heathrow, donde la dirección se vio obligada a suspender la totalidad de las llegadas por motivos de “seguridad operacional”. En el aeropuerto de London City se cancelaron más del 60% de los vuelos programados, mientras que en las pistas de Manchester el 91% de las conexiones sufrieron graves retrasos. Las afecciones se extendieron a los aeropuertos de Gatwick, Birmingham, Stansted, Aberdeen, Edimburgo, Glasgow, Nottingham y Bristol.

A pesar de la simultaneidad de ambos acontecimientos, un portavoz de NATS declaró al diario Daily Mail que “no existen indicios de que la avería informática haya sido causada por un ciberataque o una intromisión maliciosa externa”. Por su parte, el consejero delegado del organismo, Martin Rolfe, ofreció una entrevista a la cadena Sky News donde asumió la responsabilidad por los inconvenientes causados, aunque evitó dimitir.