Síguenos en:

Un agente de ICE dispara a un trabajador venezolano en Austin

Wilber Rafael Garcés Pérez, de 28 años, recibió un disparo en el torso mientras trabajaba para DoorDash. La investigación queda en manos de Homeland Security Investigations, un organismo dependiente de la propia ICE.

Añádenos en Google

Foto: @DHSgov (X)
Foto: @DHSgov (X)

Un agente federal de inmigración disparó a un hombre este domingo en Austin (Texas), según confirmaron las autoridades locales. El suceso ocurrió poco antes de la 1 de la tarde en el norte de la ciudad. Robert Luckritz, jefe de servicios médicos de urgencia de Austin-Travis County, declaró en rueda de prensa que la víctima recibió un disparo en el torso y se encuentra en estado grave, aunque el alcalde Kirk Watson precisó que su condición era estable. El abogado de la víctima, Kate Lincoln-Goldfinch, identificó al hombre como Wilber Rafael Garcés Pérez, un ciudadano venezolano de 28 años. Según su testimonio, Garcés Pérez trabajaba para DoorDash en el momento del tiroteo y llamó a su esposa desde el coche “gritando de dolor”. DoorDash confirmó que estaba realizando una entrega cuando fue tiroteado y anunció que “está investigando lo sucedido”. Fuentes federales citadas por CBS News aseguraron que los agentes de ICE “buscaban detener a un venezolano que residía ilegalmente en Estados Unidos y tenía una orden de deportación”, y confirmaron que se trata de Garcés Pérez. Su abogada, sin embargo, afirmó que “según la información disponible, entró legalmente en Estados Unidos”.

La versión de los hechos aún no está clara. El jefe de policía de Austin, Lisa Davis, señaló que el tiroteo “pudo haber involucrado una persecución a pie”, pero advirtió de que la información es preliminar y que las autoridades locales “no disponen de muchos datos”. Tanto Davis como Watson confirmaron que la policía de Austin no participó en el tiroteo. El concejal Mike Siegel, que representa al Distrito 7 de la ciudad, fue más lejos y aseguró que un agente de ICE embistió el coche de la víctima con su vehículo federal, se bajó y disparó al menos cinco veces. Una imagen difundida por medios locales muestra un Toyota Corolla azul oscuro aparcado bajo un paso elevado con daños en la puerta del pasajero y lo que parecen ser impactos de bala; Siegel dijo que pudo ver al menos dos agujeros de bala. Lincoln-Goldfinch denunció que, cuando la familia de Garcés Pérez acudió al hospital Dell Seton Medical Center, las fuerzas policiales “nos echaron de la propiedad y nos dijeron que no podíamos ni estar en la entrada”. La víctima fue dada de alta horas después “bajo lo que creemos que es custodia de ICE”, según la abogada, y su esposa no ha recibido información significativa sobre su estado o paradero.

El caso ha quedado en manos de Homeland Security Investigations (HSI), un organismo que forma parte del propio ICE, con la asistencia del FBI. Se trata de un cambio notable respecto a la práctica federal mantenida durante décadas: el FBI ha investigado históricamente las presuntas agresiones contra agentes federales y tiene jurisdicción y “experiencia especializada” en violaciones de derechos civiles derivadas del uso de fuerza letal por parte de la policía, tanto perpetrándolas como “investigándolas”. Sin embargo, en este caso, con el traslado de la responsabilidad investigativa a HSI, confirmado por varios funcionarios estadounidenses, pareciera que se quiere delimitar la competencia de la investifación, que sigue una instrucción de julio que ordenaba a las oficinas del FBI ceder a HSI las investigaciones de “agresiones contra personal del Departamento de Seguridad Nacional”, incluyendo casos en los que agentes de inmigración disparan sus armas. El Departamento de Justicia y el de Seguridad Nacional negaron entonces que se hubiera producido un cambio formal de política. El congresista Greg Casar exigió transparencia: “El horror ha llegado a nuestra ciudad: ICE ha disparado a una persona en Austin esta mañana. A medida que se conozcan los hechos, exijo una investigación completa e independiente, la publicación inmediata de las imágenes de las cámaras corporales y que se depuren responsabilidades contra cualquier agente de ICE que haya violado la ley”. Watson, que se declaró “muy enfadado” pero “no sorprendido” dado el historial de tiroteos de ICE en otras ciudades, pidió que los funcionarios locales participen en la investigación y cuestionó la credibilidad de la agencia para investigarse a sí misma: “Los habitantes de Austin tienen derecho a saber qué ha pasado”. James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas, se sumó a las críticas: “Incidentes anteriores han demostrado que esta agencia no es de fiar a la hora de informar de todos los hechos”.

El tiroteo de Austin llega pocos meses después de que un agente de ICE matara a tiros a Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años, en Houston, tras perseguirlo en vehículos sin distintivos mientras llevaba a su equipo de construcción a una obra. También en julio, Johan Sebastián, un colombiano de 25 años, fue tirado por un agente de ICE en Maine; varios familiares del agente declararon a Associated Press que era un veterano del Ejército que arrastraba graves problemas de salud mental desde la infancia y que nunca debería haber recibido una placa y un arma para patrullar las calles. Y el invierno pasado, los asesinatos de Alex Pretti y Renee Good en Minnesota, ambos ciudadanos estadounidenses, desataron un gran movilización y obligaron a Trump a suavizar temporalmente su retórica. El tiroteo de este domingo, el tercero protagonizado por agentes de inmigración en menos de un año, añade una nueva capa a una espiral de violencia que ya ha dejado dos muertos y múltiples “investigaciones” abiertas sobre el uso de armas de fuego por parte de la agencia.