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Call of Duty ambienta su nueva entrega en una guerra contra Corea del Norte

La compañía de videojuegos estadounidense Activision convierte en espectáculo de masas un conflicto con un país nuclear, técnicamente activo desde 1953.

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Imagen de archivo del paralelo 38 que separa la península coreana. Foto: Driedprawns at en.wikipedia, CC BY 2.5.
Imagen de archivo del paralelo 38 que separa la península coreana. Foto: Driedprawns at en.wikipedia, CC BY 2.5.

La multinacional estadounidense del videojuego Activision, a través del estudio Infinity Ward, lanza Call of Duty: Modern Warfare 4, ambientado en una “Segunda Guerra de Corea” simulada. La campaña transcurre durante una escalada militar entre las dos Coreas, con misiones de combate urbano inspirados en Seúl. La historia sigue al soldado surcoreano Park, un recluta ordinario desplegado en primera línea, junto al capitán John Price. El juego no se limita a Corea, la narrativa se extiende también a Bombay, Nueva York, París y Rusia. La península coreana es el detonante argumental y uno de sus escenarios principales. El logotipo global sustituye el número “4” por el carácter coreano 사 (sa), que significa “cuatro”.

La Guerra de Corea terminó en 1953 con un armisticio, no con un tratado de paz, generando una división de la península que es el resultado directo de la intervención imperialista que mató a millones de coreanos y que mantiene una ocupación militar estadounidense permanente. La periodista surcoreana Hyeonju Song sostuvo que, aunque “la intención no sea ofender”, crear ficción sobre un conflicto no concluido “tiene que causar dolor a alguien”. Recordó que las dos Coreas siguen técnicamente en armisticio, que persisten familias separadas por la guerra y que el servicio militar obligatorio afecta a todos los hombres surcoreanos. La doctora Sarah Son, profesora de Estudios Coreanos en la Universidad de Sheffield, señaló que la decisión “podría ser controvertida” porque “convierte una guerra aún no resuelta en entretenimiento”.

Infinity Ward sostiene que el juego está “anclado en la autenticidad militar” y que ha consultado a entrenadores de dialecto, asesores culturales, personas cuyos padres cruzaron la frontera desde Corea del Norte y personal militar en activo y retirado. El estudio afirma que busca “retratar el sufrimiento de los reclutas y la vida de civiles y soldados en un país al borde de una guerra total, no imponer una postura política concreta”. Sin embargo, la recepción en Corea del Sur no ha generado un entusiasmo transversal: parte del público celebra que la campaña incluya a un soldado surcoreano común como personaje jugable, mientras otros sectores muestran preocupación por la normalización de la guerra. El ensayista Kim Sung-jae, director ejecutivo del Centro de Paz Kim Dae-jung, escribió en The Hankyoreh: “¿Es apropiado que una compañía de videojuegos extranjera presente la tragedia de la Guerra de Corea y la actual animadversión entre Sur y Norte como algo que se consume por entretenimiento?”.

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