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Los sindicatos griegos intensifican su calendario de movilizaciones para otoño

Tras las huelgas contra la jornada de 13 horas, funcionarios, estibadores y obreros del metal preparan una jornada de paro el 30 de octubre contra el transporte de material militar de la OTAN y la UE.

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Foto: @PAMEhellas (X)

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Siguiendo la estela de movilizaciones masivas por toda Europa, Grecia vive unas jornadas de paros y de preparación para una nueva oleada de huelgas durante este otoño. Convocada por la Confederación de Sindicatos de Funcionarios Públicos (ADEDY), la jornada de paro del 1 de octubre abarcó ayuntamientos, centros de salud, colegios y ministerios de todo el país. Esta movilización no se ha organizado como una huelga general, sino como una jornada de acción descentralizada. Cada federación sectorial y sindicato local diseñó su propio plan de lucha con concentraciones en los puestos de trabajo, marchas informativas, manifestaciones, conferencias de prensa e incluso la ocupación temporal de oficinas públicas.

Las demandas de la Coordinadora son concretas e insisten en frenar el golpe del encarecimiento constante de la vida. ADEDY exige una subida salarial real, el restablecimiento de las pagas extraordinarias decimotercera y decimocuarta eliminadas durante los recortes del gobierno derechista de Mitsotakis, la supresión del impuesto de solidaridad y un refuerzo urgente de la sanidad y la educación públicas. A estas peticiones económicas se une una firme oposición a las medidas del Ejecutivo que buscan eliminar la inamovilidad de los funcionarios, endurecer los expedientes disciplinarios y frenar la acción sindical. Para evaluar el impacto de estas protestas y fijar una estrategia más combativa de cara a las próximas semanas, la dirección de ADEDY ha fijado su Conferencia Panhelénica Anual para los días 8 y 9 de noviembre de 2026 en la ciudad de Ioánina.

El puerto del Pireo encabeza el frente sindical y antimilitarista

La tensión laboral también se traslada con fuerza al sector industrial y marítimo de la región de Ática. Las asambleas del sindicato de estibadores ENEDEP en los muelles II y III del puerto del Pireo, celebrada el pasado 29 de septiembre, y de la Unión de Trabajadores del Metal de Ática y la Industria Naval en Perama, el 30 de septiembre, acordaron sumarse a la huelga fijada para el 30 de octubre de 2026. La fecha coincide con la Jornada Internacional de Acción de los Estibadores, que coordinará a trabajadores de más de 60 puertos del planeta bajo la consigna “Los estibadores no trabajamos para la guerra”. Además, la plantilla realizará un paro el 25 de octubre en homenaje a Dimitris Daglis, estibador que perdió la vida en un accidente laboral en 2021.

Las organizaciones sindicales vinculan la lucha por mejores sueldos con el rechazo a las intervenciones militares de Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea. Markos Bekris, presidente de ENEDEP, advirtió de que “la manipulación de materiales militares en los muelles expone a la plantilla a los peligros de la guerra y dispara el coste de los alimentos, la electricidad y los combustibles por la implicación del país en los conflictos”. Por su parte, Sotiris Poulikogiannis, presidente del sindicato del metal, exigió un convenio colectivo obligatorio que defienda la jornada de 35 horas semanales en cinco días con descansos pagados, garantice la cobertura por trabajos penosos e incluya una cláusula que obligue a los contratistas a repatriar de inmediato a las tripulaciones enviadas a zonas de combate.

Un año de movilizaciones contra el aumento de la jornada laboral y la economía de guerra

La actual ola de paros da continuidad a un ciclo de protestas laborales en Grecia. El 9 de abril de 2025, una huelga general de 24 horas convocada por los sindicatos del sector público y privado paralizó los vuelos, los trenes y las rutas de ferris en Atenas y en las principales ciudades del país para reclamar aumentos salariales y la firma de convenios colectivos. Meses más tarde, el 1 de octubre de 2025, el país vivió una nueva huelga general masiva frente al proyecto de ley impulsado por el Gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis para aumentar la jornada laboral. La medida, calificada de “modernización” y de “adaptación a las necesidades actuales del mercado” por la ministra de Trabajo, Niki Kerameos, pretendía permitir jornadas de hasta 13 horas diarias.

Aquel 1 de octubre de 2025, la movilización respaldada por la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE) y las centrales del sector público paralizó trenes, ferris y taxis en todo el país. En Atenas, las estaciones de metro no abrieron y el transporte operó bajo mínimos, mientras que los tribunales declararon ilegal la huelga de los controladores aéreos para forzar el funcionamiento de los aeropuertos. Desde la GSEE denunciaron que la plantilla griega soporta ya jornadas más largas que la media de la Unión Europea y rechazaron el argumento gubernamental afirmando que “el agotamiento no es desarrollo, la tolerancia humana tiene límites”. Además de detener la actividad en colegios, hospitales y juzgados, las manifestaciones de esa jornada incluyeron acciones de solidaridad con Palestina y protestas contra empresas con vínculos israelíes.

El rechazo a este proyecto legislativo registró un segundo episodio masivo el 14 de octubre de 2025, coincidiendo con el debate del texto en el Parlamento heleno. Los sindicatos paralizaron de nuevo los barcos y los servicios públicos para defender el descanso y la conciliación familiar, frente a un Ejecutivo que insistía en el carácter “voluntario” de las horas extra. La contestación social continuó la primavera siguiente, ya que el 13 de mayo de 2026, una huelga de 24 horas de la función pública convocada por la federación ADEDY en Atenas, Salónica y Patras exigió la devolución de las pagas extraordinarias eliminadas a funcionarios y pensionistas.

Persecución judicial a la cúpula sindical del puerto de El Pireo

En paralelo a las protestas laborales, la tensión se ha trasladado al ámbito judicial y geopolítico. El 4 de noviembre de 2025, el frente sindical PAME denunció en un comunicado emitido el 2 de noviembre que la Justicia griega abrió un procedimiento penal contra el presidente del sindicato de estibadores ENEDEP y contra la directiva del Centro de Trabajadores de El Pireo. La causa responde a su participación en una movilización que logró bloquear el embarque de contenedores con millones de balas y munición destinadas al ejército israelí en el principal puerto de Atenas.