Las empresas israelíes detrás del negocio de la vigilancia biométrica en Ceuta y Melilla
El investigador José Bautista (porCausa) señala que la frontera actúa como un “laboratorio” con las personas migrantes para probar tecnologías de vigilancia que luego se usan contra toda la población.
El periodista e investigador José Bautista, de porCausa, advierte en una entrevista reciente con la periodista Olga Rodríguez para elDiario.es y el pódcast Donde Callan las Armas de que “la frontera española se ha convertido en un negocio para empresas vinculadas a Israel” y de que las tecnologías de vigilancia probadas contra las personas migrantes pueden terminar extendiéndose al conjunto de la población. Bautista, coautor del informe que porCausa y el Centre Delàs publicaron a principios de año, describe la frontera como un “caballo de Troya”: “En ese laboratorio los conejillos de Indias de hoy en día son, a menudo, las personas migrantes, contra quienes toleramos muchas cosas porque nos parecen lejanas. Las tecnologías que se están probando en las fronteras contra personas de otros países pueden terminar utilizándose contra nosotros”. Como ejemplo, cita el software israelí Cellebrite, que la Policía Nacional utiliza sin autorización judicial para acceder al contenido del teléfono de las personas que llegan en cayuco a Canarias, pese a que para acceder a los móviles de los ciudadanos se requiere una orden judicial. “Estamos permitiendo que se vulnere un derecho fundamental de personas que se encuentran en nuestro país”, denuncia.
Bautista señala que desde febrero del año pasado Ceuta y Melilla cuentan con sistemas de inteligencia artificial incorporados a todo su perímetro fronterizo. Esa IA recibe la información de sensores de paso y movimiento, cámaras nocturnas y cámaras de larga distancia, y determina dónde considera probable que se produzca un salto de la valla para transmitir indicaciones a la Guardia Civil. “Un sistema cuyo algoritmo desconocemos y que no podemos auditar ni como periodistas ni como ciudadanos está participando en decisiones que deberían corresponder a seres humanos”, alerta el experto. La empresa que lo desarrolla es la española TRC, que también trabaja para la Policía y el CNI y que, de acuerdo con el investigador, está incorporando inteligencia artificial a los sistemas del Ministerio de Justicia para determinar a quién se concede la nacionalidad española.
“Estamos poniendo en manos de empresas armamentísticas información extremadamente sensible”
Bautista detalla además la presencia de empresas israelíes en procesos críticos: DARS Telecom, creada por un antiguo alto cargo del Mossad y que vendía Pegasus al Gobierno español, instala sistemas de inteligencia artificial cognitiva en aeropuertos y puertos; ETEL88 suministra visores nocturnos, cámaras y lectores biométricos a Marruecos y Mauritania en el marco de la externalización de fronteras; One Recovery está presente en la llegada de cayucos; y Excem, fundada por David Hatchwell (financiador de las campañas de Netanyahu y cofundador del lobby sionista ACOM), proporciona la tecnología que escanea los pasaportes y los equipajes en los controles fronterizos. “Estamos poniendo en manos de empresas armamentísticas información extremadamente sensible: nuestros datos biométricos faciales, nuestro rostro, nuestras huellas dactilares”, advierte.
“Las fronteras son un laboratorio”
Otro informe titulado Tecnología digital para el control migratorio en la frontera sur de España, elaborado por AlgoRace y Euromed Rights en 2024, documenta que la frontera sur combina sistemas analógicos y digitales, y que el despliegue de IA es aún limitado pese al volumen de contratos públicos. El estudio, basado en 34 entrevistas con agentes de la Guardia Civil, la Policía Nacional, Frontex, ONG, abogados y personal sanitario, constata que en Melilla el Estado adjudicó a Thales un sistema de vigilancia de 2,5 millones de euros con cámaras térmicas, iluminadores láser y el software Horus, y que la Guardia Civil ha adquirido drones DJI Matrice 300 RTK con funciones de IA para detectar embarcaciones. En Canarias, el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) cuenta con 24 estaciones, tiene un alcance de entre 19 y 22 kilómetros y ha sido gestionado por empresas como Indra, Amper, Inetum, Atos, Deimos, Telefónica y Escribano Mechanical Engineering, que en 2022 se adjudicó 19 millones de euros para mantenimiento y actualizaciones. Los autores del dossier subrayan que la tecnología se orienta a la vigilancia y la contención, no al rescate: “No importa cuántas embarcaciones puedan detectar los sistemas automatizados si no hay suficientes barcos de rescate disponibles para intervenir”.
El informe señala que la frontera sur funciona como un “laboratorio” donde se prueban tecnologías que luego se integran en bases de datos estatales y europeas como EURODAC, el SIS II, el VIS y el futuro Sistema de Entradas y Salidas (EES), y que la recopilación de datos se hace a menudo de forma manual y con errores que persiguen a las personas durante años. Bautista, por su parte, subraya que ese entramado no es una excepción marginal, sino la lógica del conjunto del sistema: “Las fronteras son un laboratorio donde se vulneran derechos y se prueban tecnologías contra las personas migrantes que después pueden utilizarse contra el resto de la población, contra quienes protestan o piensan de forma diferente”. En ese sentido, el investigador recuerda que la empresa NTT Data, que gestiona datos de pasajeros en los aeropuertos con Aena y el Ministerio de Transportes, estuvo implicada en el escándalo de los fallos de los cribados de cáncer de mama en Andalucía. “Si se han producido problemas tan graves en la gestión de los cribados, ¿qué podría ocurrir con los datos extremadamente sensibles de millones de personas que entran y salen de España?”, se pregunta.
Netanyahu: “Si no detenemos a Hamás aquí, los veréis en las calles de París”
La dimensión política de ese negocio quedó patente el pasado 20 de octubre, cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reveló en una entrevista con el canal C14 una conversación privada con el presidente francés, Emmanuel Macron, en la que el mandatario israelí le advirtió: “Si no detenemos a Hamás aquí, los veréis en las calles de París”. Sin embargo, cabe recordar que cuando Netanyahu habla de “Hamás”, en realidad no se refiere principalmente a la organización de la resistencia palestina. A la luz del genocidio en Gaza, ha quedado claro que el concepto funciona como un significante expansivo que asimila a toda la clase trabajadora árabe y musulmana (y, por extensión, a la clase trabajadora migrante) con el enemigo, difuminando la frontera entre combatientes y civiles. Al trasladar esa lógica a las protestas en Francia, Netanyahu equipara la conflictividad social y la presencia de trabajadores migrantes con una “amenaza terrorista”, legitimando episodios de violencia racista extrema como el que acaba de suceder en la periferia parisina. Este valida a su vez a la extrema derecha europea. Netanyahu fue explícito al respecto: “un cambio político” en el país galo podría beneficiar a Israel.
La declaración coincidió además con la intervención del presidente estadounidense Donald Trump en Truth Social (“Los migrantes se han apoderado de Francia”) y con las palabras del vicepresidente JD Vance sobre la “asimilación”. El apoyo directo de Netanyahu a las tesis políticas de la extrema derecha y su sincronización discursiva sugieren la profundidad de esta alianza, que declara abiertamente “compartir preocupaciones comunes sobre la migración musulmana a Occidente”. El ministro israelí Amichai Chikli calificó a Jordan Bardella (Reagrupación Nacional) y a Santiago Abascal (Vox) como “una de las voces más claras en Europa contra Hamás”.