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Al menos 68 muertos confirmados en el siniestro ferroviario de Urda

El Gobierno responsabiliza oficialmente a un operador por “una orden errónea tras un fallo del sistema de control” en el tercer siniestro ferroviario mortal en nueve meses.

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Tareas de búsqueda y rescate tras la tragedia ferroviaria de Urda. Foto: Cadena Ser

La cifra de muertos confirmados tras la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo, Castilla-La Mancha) ha ascendido a 64 personas en las últimas horas del mediodía de este miércoles. Los heridos se cifran ya en más de un centenar, 15 de ellos en estado crítico, tras la colisión por alcance entre un tren AVE de Renfe y un convoy de Iryo que se encontraba detenido en la vía, a la altura en el kilométrico 118 de la línea Madrid-Sevilla, según los primeros datos confirmados por la Junta de Castilla-La Mancha y el Gobierno central.

El impacto, ocurrido a las 8:54 horas, ha provocado que de cuatro vagones hayan descarrilado y caído por un terraplén. En el AVE viajaban 397 personas, mientras que el Iryo transportaba a 146 pasajeros y un bebé. Las labores de rescate, en las que participan bomberos, la UME, Protección Civil y servicios sanitarios, continúan entre los amasijos de hierro, y las autoridades dan por hecho que la cifra de víctimas mortales aumentará aún más en las próximas horas.

Comparecencia del ministro Óscar Puente

El relato oficial de las causas, admitido ya oficialmente por el ministro de Transportes, Óscar Puente, en una comparecencia de urgencia, señala “un fallo en cadena de los sistemas de seguridad”. Previamente, el Gobierno había pedido “prudencia” con las interpretaciones en un primer momento, para acto seguido filtrar a la prensa que la responsabilidad habría sido de un operador y de un maquinista desaparecido. Posteriormente, hacia las 14:00 del mediodía, Puente ha comparecido en una rueda de prensa y ha explicado la versión que sostiene esta hipótesis. Según él, hacia las 8:30, el sistema de control LZB (que supervisa automáticamente la velocidad y la distancia entre trenes) habría caído “como consecuencia de un fallo de comunicación de tres ordenadores de la red en un tramo de 63 kilómetros”. Esto habría provocado la detención automática de los trenes. A partir de ahí, asegura Puente, el centro de control de Adif en Atocha asumiría el mando manual. De acuerdo con la versión del ministro, a las 8:36 “se toma la decisión de que el tren que impacta con el Iryo reanude la marcha con normalidad”. Sin embargo, el AVE “tenía obligatoriamente que detenerse” porque la vía estaría ocupada por el Iryo, con la señal en rojo y el protocolo exigía circular “a la vista”. “Se ordena desde el centro de control que reanude la marcha... entre las 8.36 y las 8.53 el tren recorre 25 kilómetros con el Iryo detenido y acaba impactando”, ha explicado. El ministro no ha aclarado si dimitirá y ha asegurado que ha identificado al operario que habría dado la orden, pero no ha hablado personalmente con él.

“Peor que Adamuz”

Hospitales de Toledo, Ciudad Real, Albacete y Madrid han hecho un llamamiento urgente a la donación de sangre de todos los grupos para atender a los heridos, mientras los vecinos de localidades cercanas como Marjaliza o Urda se han volcado en el rescate, trasladando a los afectados en sus propios coches y abriendo agujeros en las vallas para facilitar la evacuación. “Por lo visto ha sido horrible, peor que Adamuz”, relataba una vecina citando el último siniestro fatal que se produjo en la misma línea el pasado enero en Córdoba (Andalucía). Los testimonios de los supervivientes describen escenas de pánico.

Es el tercer siniestro ferroviario con víctimas mortales en el Estado español en lo que va de año, tras la tragedia de Adamuz, que dejó 46 muertos, y el descarrilamiento de Gelida (Barcelona, Catalunya) dos días después, con un joven maquinista fallecido. Además, la línea siniestrada es la misma en la que se produjo el accidente de Adamuz. Los sindicatos de maquinistas, como SEMAF, habían advertido por escrito a Adif de “innumerables agujeros en la vía” y de la necesidad de reducir la velocidad en varios tramos, alertas que fueron ignoradas. La acumulación de fallos mortales en menos de un año, con un balance provisional de más de 120 fallecidos, vuelve a poner el sistema ferroviario en medio del debate público.